Dicen
que los ciclos económicos duran unos siete años, incluso, hay
algunos autores que defienden que el ciclo económico medio es de
ocho años y medio. También, en el mundo del fútbol hay ciclos y
unos y otros hablan en tertulias deportivas de si el ciclo de tal o
cual entrenador o equipo está a punto de acabar. Por lo que he
comprobado a lo largo de los años estos periodos suelen durar unos
cinco años. Mi último ciclo profesional ha ocupado ocho años y
cuarto de mi vida.
Ochos
años y cuarto que han estado llenos de muchos mini-ciclos
personales: cambio de ciudad, independencia, nuevos amigos, boda,
maternidad… Y, es en ese punto, en el momento en el que paso a
ocupar un segundo plano a favor de mi niña, cuando empieza mi
transición laboral que ahora se cierra.
Todos
sabemos que hay empresas en las que todo va genial mientras tu tengas
disponibilidad total y que, cuando esa disponibilidad se acaba por
cuestiones personales, las cosas dejan de ir todo lo bien que
quisiéramos… Es como si hubiéramos dejado nuestro cerebro, antes
brillante a tenor de promociones y bonus, en el paritorio. Son
compañías en las que no existen los ciclos. Los profesionales
tenemos que dar lo mismo siempre, de forma constante y, cualquier
cambio de ritmo no es bienvenido. Muchas
veces, es ese el punto de inflexión que tu vida estaba esperando y
te planteas qué es lo que quieres hacer y cómo lo quieres hacer. Si
optas por subir al carro y disfrutar una vida prestada o si prefieres
ser el dueño de tus decisiones.
Yo
decidí bajarme de ese carro y subirme al de la ilusión. Y me di
cuenta que había habilidades innatas en mí, como la creatividad,
que se habían oxidado a fuerza de no usarlas. Y que, también, había
adquirido otras que me serían de gran utilidad en el futuro. No se
puede negar que son momentos duros, de incertidumbre, inseguridad y,
muchas veces, de autocompasión. Pero, luego, pasan cosas que hace
que todo encaje: una beca para un MBA en el IE, una idea, el apoyo de
quien cree en ti, muchos planes y un sueño: es posible ser madre,
disfrutar de tus hijos y, a la vez, realizarte profesionalmente y
contribuir al desarrollo del país. Yo estoy convencida de ello y,
voy más allá, no sólo es posible sino que es necesario para la
sociedad.
Gabriela
Ibáñez Castillo de Castlebaby
Estoy contigo Gabriela, es posible y necesario, pero desde los gobiernos y desde la sociedad en general esto se tendría que fomentar más y sucede todo lo contrario. Poco a poco. Besos.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo contigo y con Sonia, es posible, y sobre todo necesario que los que nos gobiernan sean conscientes de que fomentar la conciliación familiar es fundamental para nuestra sociedad. ¿Qué valores tendrán las futuras generaciones si los despojamos de la protección y la seguridad de sus padres en edades tan tempranas, porque a muchas familias no les queda otro remedio que no dejar sus puestos de trabajo y seguir al mismo nivel para mantenerse económicamente y que no les echen?... Te deseo mucha suerte en este nuevo ciclo!! Saludos!!
ResponderEliminarGenial Gabriela, y totalmente cierto. Te deseo lo mejor en todos tus comienzos, cuando se hace con tanto cariño e ilusión el éxito es seguro ;)
ResponderEliminarBesos
Muchísimas gracias, chicas!!! La ilusión mueve montañas y es muy bonito ver como haciendo lo que te gusta, además, puedes ayudar a otros y llegar, incluso, a crear puestos de trabajo en España, con lo necesitados que estamos...
ResponderEliminarBesos