9/10/12
NO quiero que lo lean
¿Curioso, eh? la gran mayoría de las veces el ser humano hace justo lo contrario de lo que se le dice. Si estás leyendo estas líneas es básicamente porque te ha picado la curiosidad el título en negativo, basta que se diga NO para querer saber el por qué.
Si en los mayores que ya somos personas mucho más formadas que un niño tiene este efecto imagínense la curiosidad que despierta en nuestros hijos las negativas. Esas personitas que apenas están aprendiendo a conocer su entorno y sus posibilidades, pero sobre todo de descubrir hasta dónde podrán llegar y por qué.
Mi peque siempre ha sido un niño digamos más bien desafiante. Si le dices NO, para él es un sí (salvo que se juegue intereses mayores jiji), y esto la mayor parte de las veces me sacaba de mis casillas. No entendía el por qué el no era algo tan atractivo para él ni el por qué siempre tenía que probar ese límite. Claro que no me había parado a pensarlo bien hasta que me sucedió lo mismo que les ha pasado a ustedes con el título de este post.
¿Entonces qué hice? haciendo alarde de malamadre, sea o no correcto empecé a usar el lenguaje a la inversa en muchas ocasiones, incluso me aproveché de él. Pero oye era fantástico decir NO quiero que estés quieto en el sillón viendo los dibujos ni un ratito pequeño,vamos a hacer muchas actividades!!! y zas! como por arte de magia el enano se tiraba en el sillón que no había huevos a moverlo. ¿Maravilloso eh?
Y así sucesivamente durante esta etapa llegaron los mensajes de forma contraria. El peque ilusionado de poder llegar hasta el límite y mamá por detrás haciendo gestos de victoria.
¿Que sea un buen o mal sistema? Pues cada uno es libre de juzgarlo como le parezca. Yo lo único que sé es que como sistema de emergencia unos días me vino de maravilla y no me arrepiento para nada de practicarlo, aún hoy en día hay veces que lo pruebo.
Zulema Acosta
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Este verano mi hija se obsesionó con mi cámara fotográfica. Al final le compré una de juguete pero de esas que son una buena imitación de las reales. Para que la niña cogiera interés durante un tiempo hice ver que era mía. Me tendríais que ver haciendo fotos imaginarias y dejando que ella me la robara de escondidas. A veces se la prestaba solo un ratito. Ahora se ha apropiado de ella pero cree que es de verdad y me parto, la lleva en un bolsito a todas partes. Tampoco sé si es un sistema adecuado pero al menos mi podre cámara fotográfica duerme tranquila por las noches. Besos.
ResponderEliminarA los mios no les funciona ni la psicología inversa, van a sus bola total.
ResponderEliminarMe alegro que te funcionase, a mi no me parece que sea un buen o mal sistema. Simplemente a grandes males, grandes remedios. Lo que a uno le funciona, entonces esta bien.
Besillos.
jajaja, a mi me funciona hasta cuando no quiere comer el postre: "ey! voy a dejar estas naranjas peladas acá, voy a la cocina y vuelvo, no las vayas a tocarrr!" y zás! con una sonrisa pícara se las va echando a la boca.
ResponderEliminarLas pedagogías son distintas para cada persona, si finalmente para nosotros se transformaba casi en un juego... y claro el mío es aún pequeño.
Espero la técnica me resulte cuando tenga 8 ó 10 jaja.
Saludos.
Hola
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