El otoño llega a golpe de ramalazos de vientos y lluvias esporádicas removiendo todo a su alrededor. Parece mentira que no hace mucho disfrutábamos de un lustroso sol abrasador y ahora ese sol se ha ido difuminando entre nubes y hojas amarillentas que se remueven por doquier en las calles al pasar.
Qué curioso fenómeno el de las estaciones del año, qué manera de marcar los períodos, los intervalos y nuestro ritmo de vida. Otoño amarillo y húmedo de sol vidrioso. Miles de tonos de amarillos, naranjas y marrones.
El otoño sabe a castañas, castañas asadas con sal en una tarde lluviosa y fresca. Nos trae aromas lejanos de te y chocolate caliente.
Otoño de cambios, de adaptación y de virus que se restriegan las manos buscando hospedaje. Otoño de procesos y recuperaciones, de cama y manta y medicinas y te y chocolate caliente.
El otoño llega cargado de muchos y nuevos proyectos, quehaceres e ilusiones. La vida, a golpe de ramalazos de vientos, lluvias y hojas removiéndose alrededor.

Pues si , asi es, yo tambien me he preguntado muchas veces el misterio este del cambio de las estaciones asi tal cual brusquedad... castañas ains que ricassssss asaditas!!
ResponderEliminarBsos y feliz semana!
Nos resulta mas brusco cuanto mas difícil nos cuesta despegarnos de la estación anterior. Menos mal que el olor de las castañas es tan convincente... ;)
EliminarBesos
¡Qué bueno lo de los virus! En mí encontraron hospedaje durante una semana, pero gané yo ;)
ResponderEliminarBonito post, Yaneth...
¡Feliz Otoño!
Lo supe anoche Emepé, me alegra muchísimo saber que estás ya mejor.
EliminarUn fuerte abrazo y muchísimas gracias, como siempre ;)