Mi colaboración de hoy va a estar relacionada con un articulo que he leído recientemente en la web "Bebés y Más". En él se hacía hablaba de la composición del cerebro humano, y explicaban que dicho cerebro está dividido, o compuesto por tres cerebros diferenciados que son el cerebro reptil, el cerebro mamífero, y el cerebro racional. Leyendo este artículo llegué a la conclusión de que el comportamiento de los seres humanos, tanto cuando somos bebés o niños, o cuando somos adultos, está muy ligado al desarrollo de estos tres cerebros.
Se podría decir que cuando somos bebés el que mas prevalece es el cerebro reptil, este es el que se encarga de controlar los instintos mas básicos, es decir, control de constantes vitales, hambre, sed, frío, también de lucha o huida, compañía... se podría decir que se encarga de hacer que el bebé sobreviva.
Luego nos encontramos con el cerebro mamífero que es el que se encarga de los sentimientos, las relaciones sociales, el miedo, la ira, la angustia, la exploración, y podríamos decir que ayuda al cerebro reptil a controlar sus instintos mas básicos.
Por último a medida que vamos haciéndonos adultos vamos desarrollando el tercer cerebro, que es el cerebro racional, digamos que este se encarga de controlar a los otros dos mas primarios y es el que nos da las características propias de la especie humana. En el entrarían creatividad, la bondad, la empatía, la capacidad para razonar y resolver problemas, la responsabilidad, etc.
Una vez explicada brevemente esta composición cerebral, hay que matizar que a medida que el ser humano va creciendo, llegaría a su etapa adulta con un desarrollo equilibrado de estos tres cerebros, donde alguno de ellos no anule al resto y viceversa. A medida que nuestros hijos crecen debemos proveerlos de suficiente estimulación en cada etapa para que cada uno de ellos se desarrolle, pero le siga dejando actuar al resto. Si esto no fuera así podría existir riesgo de producirse un desarrollo cerebral desequilibrado.
En el caso de mi hija, me doy cuenta que en la etapa de desarrollo en la que se encuentra hay una mayor prevalencia de los dos primeros cerebros, y esto ocurre en todos los niños de la misma edad. Muchas veces los padres, desde nuestra perspectiva adulta, desde ese control del cerebro racional, que en nosotros está mas desarrollado, no somos capaces de entender que realmente el crecimiento de los tres cerebros necesita un tiempo y cada bebé o niño necesita su ritmo para ir desarrollándolos debidamente . Si los padres, desde que sus hijos son pequeños, anulan alguno de los dos mas primarios, intentando acelerar este proceso de desarrollo, pueden hacer que ese niño, cuando sea adulto tenga alguna carencia de tipo sentimental, o con problemas en sus relaciones sociales.
Yo creo que hay que dejar la libertad necesaria a nuestros hijos para que ellos vayan experimentando dándoles los estímulos necesarios, sin acelerar estos procesos, sin poner normas a edades demasiado tempranas, que ellos, realmente dependiendo de la edad, quizá no van a entender, y que para ellos no van a tener demasiado sentido. Yo diría que no solo es una cuestión psíquica, si no también fisiológica ya que si no dejamos que ese bebé o niño trabaje alguna de las partes de su cerebro, esta podría acabar atrofiándose y hacer que cuando sea adulto carezca, como he dicho antes, de alguna de las capacidades que he enumerado.
Esta división del cerebro humano en tres, a mi personalmente me parece muy importante, porque hace que comprendamos el comportamiento de las personal individualmente y de cómo se ha desarrollado en ellos cada parte de su cerebro. Hay padres que dan por hecho que sus bebés cuando nacen, tienen características propias de los adultos, pero esto no es así. Un bebé que nace hoy día sigue siendo igual que los que nacían hace miles de años, no hay variaciones en cuanto al aprendizaje social. Cuando nacemos el cerebro que prevalece es el reptil, poco después el cerebro mamífero, y el racional tardará todavía un tiempo. Según esto vemos que efectivamente un bebé, lo que reclama es, como he dicho antes, la compañía, la comida, el calor, la comodidad, y en cuanto algo de esto falla, reacciona llorando. Si este llanto es ignorado, cuando es porque reclama la compañía de sus papás, con el paso del tiempo este bebé dejará de llorar para pedir esto porque verá que no tiene ningún efecto, y de adulto podría convertirse una persona con problemas para solicitar la ayuda de los demás o con carencias afectivas. No es que de adulto se vaya a acordar de que cuando era bebé sus papás no acudían siempre que él lloraba pidiendo compañía, si no que esa parte del cerebro a quedado atrofiada, ya que llegado un momento dejó de usarlo porque no le servía de nada.
Otro ejemplo podría ser con el cerebro mamífero, yo he oido comentarios de padres que dicen que cuando mi hijo se cae al suelo, si veo que no se ha hecho nada, no voy en seguida, porque así aprende a no ser tan quejica, pues yo creo que esto es un error porque si ese niño no siente que sus padres le apoyan cuando él lo necesita, habrá alguna carencia en su desarrollo emocional. Como he dicho antes no es que el niño se vaya a acordar de que sus padres no acudían cuando el se caía al suelo, si no que llegará un momento en que ya no llore enseguida, y a sus padres les parecerá que ha aprendido a no quejarse por todo, pero en realidad es que esa parte se ha dejado de desarrollar, y esto repercutirá en su personalidad de manera que pueda que se convierta en una persona carente de empatía hacia los demás (por poner un ejemplo). Este niño carecerá de este tipo de sentimiento porque nosotros no le hemos proporcionado los estímulos necesarios para que se desarrolle equilibradamente.
Por último el desarrollo del cerebro racional también es muy importante porque es el que controla a los otros dos, pero este desarrollo lleva un tiempo. Aquí intervienen factores de tipo ambiental, educación en el núcleo familiar, sociedad en la que crezca el individuo, etc. Cuando un niño es muy pequeño puede que realice acciones que no nos parezcan bien, como por ejemplo mi hija, que ahora le ha dado por beber agua, y luego ir tirándola de la boca por todos los sitios de la casa... Lo que está haciendo, es experimentar, para ella no es que esté haciendo nada malo, está claro que esto es algo que debe de dejar de hacer, pero no puedo pretender que lo entienda a la primera, en la sociedad en la que vivimos hoy día no se debe hacer algo así porque lo moja todo, a lo mejor hace miles de años no pasaba nada porque vivíamos en el campo... La cuestión es que debo tener paciencia, yo no puedo reprimirla hasta tal punto de anularla completamente, ya que todavía es muy pequeña para comprender determinados comportamientos sociales, con el tiempo se dará cuenta de que esto es algo que ni su papá ni yo hacemos, y al final dejará de hacerlo, lo habrá aprendido, y aquí entra en juego la imitación y el ejemplo, y así con otras muchas cosas.
En conclusión creo que de los padres depende que el desarrollo de los tres cerebros sea equilibrado, cerebro reptil, cerebro mamífero y cerebro racional, deben coexistir complementándose los unos a los otros, sin hacer que se anule ninguna parte y sin acelerar su aprendizaje, ya que como hemos visto es muy importante a nivel psicológico para nuestros hijos.
Mónica Leyva, "Una Nueva Vida"

Oh, nunca lo habría imaginado, pero tiene tanto sentido.
ResponderEliminarSaludos.
Sí que lo tiene, a mi me parece muy interesante este tema, al conocer un poquito mas el funcionamiento del cerebro podemos entender mucho de cómo son las personas.
EliminarBesos!!