Un siglo. Ha pasado un siglo desde las primeras celebraciones del
Día Internacional de la Mujer. Un siglo desde las primeras reivindicaciones,
como la del derecho al voto, a ser independientes, a no tener que pedir permiso
a nuestros padres o maridos para poder trabajar o abrir una cuenta en un banco.
Hemos conseguido logros. Muchos logros. Ya no es extraño ver a las mujeres en
las universidades, todo lo contrario, somos una mayoría en las aulas. Tenemos
puestos de poder, en empresas, en política, ya no es extraño ver a una mujer
dirigiendo una empresa, teniendo su
propio negocio, presidiendo un país. Sin embargo, seguimos en la lucha por
nuestros derechos. El principal tener el mismo sueldo que un hombre en el mismo puesto y de la
misma valía.
Aún hoy en pleno siglo XXI nos encontramos con diferencias
salariales entre hombres y mujeres que desempeñan el mismo puesto. Ningún
gobierno, de ningún color político ha cambiado esa realidad. Hoy por hoy
seguimos teniendo esa desigualdad. En España la diferencia salarial entre
hombres y mujeres gira en torno al 22%,
una de las más altas de la Unión Europea. Dicho de otra manera, las mujeres
necesitaríamos trabajar 53 días más para tener el mismo sueldo. El dato
optimista es que esta brecha se reduce año tras año.
Parece ser que según aumenta la preparación las diferencias
salariales disminuyen, por lo tanto, las mayores discriminaciones salariales se
producen en puestos de media y baja cualificación. Sin embargo, las diferencias
siguen existiendo, prueba de ello es que sólo un 18% de las mujeres doctoras
dirigen algún grupo de investigación y el 67% de las compañías no desarrolla
actividades que promocionen a las mujeres que ocupan altos cargos.
¿Conoces
algún caso de discriminación por ser mujer en el ámbito laboral? Cuéntanoslo.
(El próximo y último artículo de esta serie lo
dedicaremos a la discriminación positiva…)
Elva Martínez, Cuando Olía a Vainilla

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tus palabras