Cuando se va aproximando la época
estival, la gran mayoría de los españoles empezamos a planear “dónde veranear
éste año”. Nosotros decidimos ir al
típico hotel con varias piscinas, spa, restaurante tipo buffet, animación… ¡Y totalmente ocupado de familias cómo nosotros,
con niños pequeños! Un hotel de los que
se le suele denominar familiar y durante estos días he tenido la oportunidad de
observar cómo se comportan muchos padres con sus hijos, y viceversa, y me ha dado que pensar.
No es que yo sea una cotilla,
pero suelo fijarme bastante en las situaciones que se producen a mi alrededor,
y en un escenario tan relativamente pequeño, como las instalaciones de un hotel
que estaba repleto de gente, no era difícil interactuar, casi todo el tiempo,
con otros papás y sus hijos.
Para empezar, una situación que
se daba muy a menudo, cuando estábamos
disfrutando de las piscinas del hotel, era la siguiente:
Nuestra peque de 22 meses quería algún juguete de otro niño que chapoteaba en la orilla, y por lo general éste se negaba a dejárselo, entonces la mamá o el papá de dicho niño, intentaba convencerlo, con frases de tipo “…déjaselo que hay que compartir…”, y claro el pequeño ponía cara de preguntarse que “qué es eso de compartir y porqué tengo que darle mi juguete a una desconocida”, había algunos padres que incluso los coaccionaban diciendo “…déjaselo o te lo quito y lo guardo”. No sé, creo que es lógico que un niño no le quiera dar sus cosas a otro niño que no conoce de nada, y pienso que si lo que queremos es que sean generosos lo que debemos hacer es darles ejemplo en casa, y a medida que crezcan lo serán, pero cuando son tan pequeños estos conceptos, se les escapan, y lo único que conseguimos con estas técnicas es que se lleven un disgusto porque no entienden nada.
Nuestra peque de 22 meses quería algún juguete de otro niño que chapoteaba en la orilla, y por lo general éste se negaba a dejárselo, entonces la mamá o el papá de dicho niño, intentaba convencerlo, con frases de tipo “…déjaselo que hay que compartir…”, y claro el pequeño ponía cara de preguntarse que “qué es eso de compartir y porqué tengo que darle mi juguete a una desconocida”, había algunos padres que incluso los coaccionaban diciendo “…déjaselo o te lo quito y lo guardo”. No sé, creo que es lógico que un niño no le quiera dar sus cosas a otro niño que no conoce de nada, y pienso que si lo que queremos es que sean generosos lo que debemos hacer es darles ejemplo en casa, y a medida que crezcan lo serán, pero cuando son tan pequeños estos conceptos, se les escapan, y lo único que conseguimos con estas técnicas es que se lleven un disgusto porque no entienden nada.
A raíz de este comportamiento lo
siguiente que nos ocurría era que la mamá o el papá en cuestión, le quitaban el
juguete, en un descuido a su pequeño y se lo entregaban a la nuestra, y claro,
la situación se complicaba mas todavía, por que entonces lo que pasaba es que
el niño agraviado procedía casi de inmediato a arrebatárselo a nuestra peque,
que estaba encantada por la nueva adquisición, y en lugar de un niño llorando te
encontrabas con dos y con cuatro adultos sin saber qué hacer y con cara de
circunstancias. Como ya digo hay situaciones en las que creo que los mayores no
deberíamos de interferir sin mas.
Algo que también me ha
sorprendido es la cantidad de niños de
entre uno y seis años que he visto con flotadores y manguitos, incluso
algunos, los de cuatro- seis, los veía relativamente lejos de sus padres
metidos en la piscina. A lo mejor los padres se encontraban a unos metros y los
observaban desde las tumbonas, pero yo
pienso que esto no es lo más acertado. Por lo visto hay una falsa creencia de
que estos materiales son seguros, y dan “tranquilidad” a algunos padres (en concreto alguna mamá hasta
me lo ha dicho), pero no lo son. Lo mejor es que aprendan a familiarizarse con
el agua bajo nuestra supervisión y si se ha de usar algún material de flotación es mejor usar un
churro o un cinturón de poliestireno, que permiten mucha mas movilidad y no se
pinchan. A colación diré, que algunos de estos niños que nos encontrábamos solos
por la piscina jugaban con nosotros y nuestra peque, grandes ratos, sin que
aparecieran sus papás, algo que también me sorprende. Cómo digo, quizá los
observaran desde lejos, pero tampoco me parece lo ideal.
Mi conclusión es que hay algunos padres
que parece como que quisieran que sus
hijos maduren antes de tiempo, quizá es solo una percepción mía y estoy
equivocada, ojalá, pero me parece que no se dan cuenta de que eso es
contraproducente. Yo opino que si acotamos demasiado los deseos de nuestros
peques y no les atendemos lo suficiente, de mayores se convertirán en adultos asustados
y sumisos. Pienso que hay que dejarles su espacio y su libertad, que para eso
son niños, pero siempre con sus papás como referente y dándoles seguridad.
Mónica, "Una nueva vida"



Mónica, una se encuentra con tanta realidad distinta cuando sale que las comparaciones y críticas con casi inevitables.
ResponderEliminarA los niños si hay que acompañarlos, los accidentes ocurren en un segundo.
Y eso de compartir es bastante difícil hasta para los adultos, jeje.
Saludos.
Si, la verdad es que está claro que hay padres muy distintos, que ven la crianza de diferente manera, creo que en este tema no se puede afirmar qué es lo mejor para nuestros hijos y cada padre imagino que es lo que desea para los suyos. Por eso cada niño es educado de una manera y de adultos seremos y tendremos ideas diferentes, hay veces que me pregunto qué porcentaje de nuestra personalidad y comportamiento viene determinado por la manera en que nos han criado nuestros padres,... En fín, muchas gracias por tu comentario Pamela, y un abrazo!
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