Desde que soy madre hay cuestiones que me las planteo con
mucha frecuencia. Debido a que la gran mayoría de las “nuevas mamás” no tenemos
referencias en las que fijarnos, muchas de nosotras, junto con nuestras parejas
(las que la tengan), nos sentimos un poco perdidos a lo largo del desarrollo,
tanto físico, como psicológico de nuestros hijos. Me refiero que a desde que
nuestros pequeños nacen nos vamos
encontrando con una serie de comportamientos que a veces nos dejan descolocados
y ante los que, muchas veces, no sabemos como reaccionar.
Cuando mi hija nació fue casi instintiva la decisión de que
durmiera conmigo, en mi cama, pero hay muchos padres que optan por la
separación temprana, lo cual conlleva una serie de conductas en el bebé que
mucha gente piensa que es preciso corregir lo antes posible. Por ejemplo, me
refiero al hecho de que el bebé llore en cuanto lo dejan en una cuna, o en
cuanto se separan de él, no todos los bebés son así, pero sí la gran mayoría.
Esta conducta, a veces, no es comprendida por los padres, porque lo ven desde
el punto de vista de adulto, (tenemos capacidad para razonar), pero que
deben pensar que los bebés todavía no
tienen esa capacidad. Muchas de estas actitudes no se producen porque nuestro
hijo nos quiera llevar la contraria o tomar el pelo, si no que son conductas que vienen determinadas por los
genes. Resulta que la carga genética de los bebes que nacen hoy en día es la
misma que la de los bebés que nacían hace 100.000 años, y esto aunque parece
que no tiene ninguna importancia, sí que la tiene. Hace 100.000 el hombre no
vivía como lo hacemos hoy en día, todos sabemos que hace tantos años vivíamos
en tribus, probablemente nómadas, y los peligros y la manera de subsistir,
hicieron que la evolución del hombre fuera de una forma concreta, y la selección natural hizo que lleváramos un ADN
determinado. Os pongo un ejemplo, hace 100.000 años cuando un bebé nacía y su
madre se separaba de él, probablemente ese niño sería devorado por los
depredadores. Ahora bien, si ese mismo niño lloraba con fuerza si su madre apenas
se separaba de él, sobreviviría, ya que la madre no intentaría irse una segunda vez. No
es que este segundo niño fuera mas listo que el otro, si no que simplemente fue
la selección natural la que hizo que los niños que espontáneamente lloraban
fuerte, cuando sus madres se separaban de ellos, sobrevivieran y tuvieran
descendencia, y así tras numerosas
mutaciones. Esta selección natural no solo se produjo con el llanto de los
bebés, si no con muchos otros comportamientos, como por ejemplo el ser
sociables desde tan pequeños. Hay padres
que se sorprenden de que sus hijos no extrañen a personas que se encuentran por
la calle (siempre me estoy refiriendo a niños de hasta 3 años aproximadamente),
mi hija, por ejemplo, se acerca a todas las mamás, papás, abuelas, niños, etc, para
intentar caerles bien, y es que resulta que también hace tantísimos años
los niños pequeños que eran mas sociables y cariñosos con otros componentes de su tribu, tenían mas probabilidades de sobrevivir en el caso de que su madre
muriera.
Lo que quiero decir con todo esto es que los seres humanos,
cuando nacemos, somos como la naturaleza nos programó para ser, y que
a medida que vamos creciendo y aprendiendo, son nuestros padres y la sociedad, los que nos va modificando las conductas, ¿por qué cuando somos pequeños nos da
igual revolcarnos por el suelo y mancharnos, o coger cualquier cosa del suelo y
llevárnosla a la boca, o vamos tan
contentos desnudos por una playa (o por cualquier sitio si nos dejan), y nos da
igual? Luego, a medida que vamos creciendo,
ya dejamos de hacer todo esto, pero no porque sea lo normal, en realidad
lo normal sería lo otro, si no que, como digo, son nuestros padres, y la sociedad
en general, los que nos van enseñando sus
costumbres, y alejándonos de nuestra propia esencia.
Para terminar os diré, que para mi es fundamental saber que muchos de los comportamientos de mi hija en su día a día, no son por que sea un acto de rebeldía por su parte, o porque quiera fastidiarme, si no que simplemente es su instinto el que le hace comportarse así. Probablemente a medida que su capacidad intelectual se vaya desarrollando podrá ir entendiendo muchas cosas, pero mientras tanto tendré paciencia con ella, ya que lo único que quiere ella de mi es lo que querríamos cualquiera de nosotros, atención, comprensión, respeto, y mucho, mucho amor.
Para terminar os diré, que para mi es fundamental saber que muchos de los comportamientos de mi hija en su día a día, no son por que sea un acto de rebeldía por su parte, o porque quiera fastidiarme, si no que simplemente es su instinto el que le hace comportarse así. Probablemente a medida que su capacidad intelectual se vaya desarrollando podrá ir entendiendo muchas cosas, pero mientras tanto tendré paciencia con ella, ya que lo único que quiere ella de mi es lo que querríamos cualquiera de nosotros, atención, comprensión, respeto, y mucho, mucho amor.
Mónica, "Una nueva vida"

Enhorabuena por el BLOG! Me ha encantado. Os invito que visitéis el mío: http://luciavitali.blogspot.com/
ResponderEliminarUn abrazo y que sigáis escribiendo sobre temas tan relevantes.
Muchas gracias Svetlana, me alegra que te guste, y no rechazaré tu invitación, estoy impaciente por leerte, un abrazo!!
EliminarCreo que es muy positivo lo que dices, es necesario observar a los niños, ellos actúan de una forma tan natural, su instinto de supervivencia ha sido efectivo por siglos. Somos nosotros, lo adultos, los que tantas veces coartamos esa expresión.
ResponderEliminarSaludos.
Sí, la verdad es que cuando observas a muchos padres con sus pequeños, o te cuentas tus experiencias, te das cuenta de que efectivamente muchos no entienden que determinados comportamientos se deben de abordar de forma bien distinta a como a muchos de nosotros nos han contado. Hay padres que en lugar de disfrutar de lo precioso que es el desarrollo de sus hijos, esperan de ellos un comportamiento de adulto, y sin embargo no les tratan con el mismo respeto que a ellos, pero lo peor de todo esto es que no se dan cuenta que esto les repercutirá en su vida adulta! un saludo.
EliminarMe ha encantado y refleja perfectamento lo que tantas veces le he explicado a mi marido cuando se queja por los gritos de nuestro bebe(no veas que pulmones).te devuelvo la visita que me hiciste hace unos meses en mi pequeño blog en obras y desde ahora te sigo.Un saludo
ResponderEliminarMe alegro muchísimo de que te haya gustado, pero mas aun de que te sientas identificada, para mi es maravilloso provocar algo en la gente que lee lo que escribo, y si es algo positivo y les ayuda en su día a día, pues mucho mejor, un abrazo y gracias por seguirnos!!
EliminarSí la verdad es que a veces los padres nos encontramos perdidos en la crianza de nuestros hijos, pero creo que es fundamental buscar información y contrastarla, para intentar hacerlo lo mejor posible, saludos y gracias por el enlace, no dudes de que le echaré un vistazo!!
ResponderEliminarHola Mónica. Felíz con tu reflexiva entrada, la cual te agradezco muchísimo, ya que también soy madre y no te imaginas cuánto nos ayudas con tu información y experiencia.
ResponderEliminarSoy madre de una niña de 04 añitos y también de una señorita de 17 y un niño de 10.
Mi última niña duerme en mi cama y mientras no me vaya a dormir con ella, no lo hace, qudándose despierta por mucho tiempo.
Soy franca en decirte que la psicóloga del colegio nos aconseja que no debemos permitirlo, a lo cual creo, que está equivocada, razonando en que aún son muy pequeños para quitarles la protección que ellos sienten al tenernos a su lado.
Pienso también que a medida que van creciendo irán madurando y aprendiendo a tomar decisiones para desenvolverse mejor y sobretodo tendrán más confianza en sí mismos.
Lamentablemente somos los padres los que les inculcamos y fomentamos los miedos, la inseguridad, algo que urgente... debemos controlar.
Excelente.
Besos!
Muchas gracias NuriaLourdes, no sabes la ilusión que me hace encontrarme con comentarios así, y que os puedan ayudar en algo. Por desgracia hay muchos profesionales, psicólogos o pediatras, que todavía tienen creencias, que a mi particularmente me parecen trasnochadas, sin fundamento e incluso crueles, de cómo se debe "educar" un hijo. Yo solo necesito mirar a mi hija para saber que dormir con ella, respetarla, comprenderla y amarla con toda mi alma, no puede ser malo jamás, un fuerte abrazo!!
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