Le he dado muchas
vueltas a este primer artículo. Después de mucho empezar a escribir, borrar y
volver a empezar, he pensado que lo más lógico será hablar de lo especial que
es ser mamá de gemelas. Mellizas, en mi caso. Especial ya desde el embarazo, por
lo que comporta de controles estrictos y “obsesión” para llegar a una semana
que no signifique ningún riesgo. Y especialmente, me gustaría hablaros en estos
artículos, del vínculo tan especial que hay entre ellas.
El embarazo es una
cosa… y cuando vuelves a casa con esas dos criaturitas es otra. Y más siendo
primerizos. No voy a engañar a nadie ni voy a pintar las cosas de color de rosa.
Los dos primeros años con gemelos son duros. Sí, la maternidad es lo mejor que
me ha pasado en la vida, y me encantaría poder volver a los tiempos en que eran
bebés… pero tener dos bebés de golpe es DURO.
Mucha gente me lo comentaba: “Uy,
mellizas… debe ser muy duro, ¡más que con un bebé!”. “Pues no lo sé”, respondía.
“Nunca he tenido un solo bebé”. “¡Y cómo puedes con todo?” “Pues no sé, cómo
puedo, no tengo base para comparar. Tienes el trabajo de dos de golpe y tienes
que hacerlo”. En fin, podría hacer una lista interminable de tópicos que
preguntan a las mamás de mellizas. Cómo el absurdo “Son mellizas. ¿Son
iguales?”; “¿Ya sabes cuál es cuál”? “¿Quieres más a una que a la otra? “ (Os
juro que me lo han preguntado, así, sin anestesia). Pero me he dado cuenta que
la fascinación por los gemelos se va apagando una vez dejan de verlos sentados
en el mismo cochecito gemelar. Ahora la gente ya no me para, ni me pregunta
tanto, ni se me queda mirando como si fuera extraterrestre. Y si los dos
primeros años fueron complejos (más de los 12 a los 24 meses que el primer
año), ahora la COMPLICIDAD se ha instalado en casa. No creáis que no
haya llantos, discusiones, arañazos, manotadas y peleas entre ellas. Las hay.
Pero la mayor parte del tiempo hay juegos compartidos, abrazos, complicidad,
defensa y un querer estar juntas que a mí personalmente me emociona mucho. Son
las pequeñas de la familia, todos sus tíos, tías, obviamente abuelos, primas e
incluso sus padres somos mayores. Y para mí, el hecho de tener gemelas, que
tanto me asustó cuando me quedé embarazada, ahora es la tranquilidad y el amor
absoluto de pensar que como mínimo, espero, siempre se tendrán la una a la
otra.
Twitter: @la_invasio_twin /
@bruguesnia

Cómo mínimo!!
ResponderEliminarBesos Núria...
Mi querida Nely!
Eliminartú los has dicho... dos tazas... como mínimo!!! :-)
Todo bien?
En mi familia hay muchos casos de gemelos,,,,el padre de mi padre era gemelo, mi tia hermana de mi padre tiene gemelas,un primo de mi padre tiene gemelas y uno de mis primos tuvo gemelas también,,,,así que no ´se lo que me espere,,mis hermanos ninguno tiene gemelos,,,,bueno si vienen 2 que vengan bien,,,,,,,es duro si, muy duro, y más cuando no tienes tanta ayuda, y te ves sola con dos llorando a la vez,,,,,,,,besitos,bye bye
ResponderEliminarPor supuesto Yadira!
EliminarEstás rodeada :-)
nosotros no tenemos muchos casos, sólo un antecedente, pero son mellizas, o sea que nuestro caso no viene por genética...
Un abrazo!
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEn mi familia somos 5 hermanos y dos de ellos son mellizos, se nota que entre ellos dos hay mucha mas complicidad que entre el resto. Desde luego criar a dos a la vez debe ser duro, pero imagino que también tendrá ventajas, y además como tú dices se tienen la una a la otra, y no les pasa como a los hermanos de distintas edades que suelen tener celos el uno del otro ¿no?
ResponderEliminarSaludos!!
Núria son unas bonitas palabras y aunque yo no tenga mellizas me he sentido identificada. Como sabes mis hijos se llevan muy poco tiempo y sí, como bien dices, ha sido muy duro. Ahora empiezan a reír y jugar juntos, además a carcajada limpia y ya solo por eso ha valido la pena la "dureza" de los meses anteriores.
ResponderEliminarPor cierto, ¡Vaya preguntas te hacen!
Un beso.