Lo
hago o no?, le digo si o le digo no?, y qué pasa si no voy?... Son preguntas que más de alguna vez nos hemos
formulado, a veces en voz alta y otras solo para nosotras.
Hay ocasiones en que tomar una decisión puede ser algo sencillo, incluso algo cotidiano, en cambio en otras podemos tomar un tiempo muy extenso para tomar una decisión y ejecutarla.
En la vida se nos van presentando opciones, caminos, alternativas, hay cosas en las cuales podemos elegir y en otras no. Pero cuando podemos elegir es necesario pensar, proyectar, evaluar, analizar los potenciales resultados y/o consecuencias. He conocido personas que han vivido muchos años una vida “incompleta”, porque no han sido capaces de "tomar una decisión", según han sido sus propias palabras.
Siempre estamos tomando decisiones, a cada momento, desde la ropa que usamos, hasta aquello en lo que deseamos convertirnos. Esas decisiones pueden darnos el estilo de vida que queremos, pueden ofrecernos momentos felices, pueden hacernos la vida más entretenida, más desafiante o más tranquila.
Eso si, las decisiones debemos tomarlas libremente sin dejar que las presiones del entorno modifiquen nuestros propósitos. Antes de de tomar una decisión hay una cierta incertidumbre y es natural, no hay que temerle, pero si es necesario estar tranquilas para tener una mayor claridad. No olvides que la toma de tus decisiones puede llevarte a conseguir la satisfacción personal que necesitas, así es que nunca tomes una que vulnere tus principios.
Algunas decisiones podrían ser más difíciles, como cambiarse de ciudad o país, escoger una carrera o un trabajo, decir lo que piensas, decidir incluso si las palabras o actos de “fulano” te dejarán o continuarán dañando. Decidir, las vacaciones, colegios, bicicletas, ropa, cortes de pelo, y cuantos otros más quizás podría ser más sencillas.
Hay ocasiones en que tomar una decisión puede ser algo sencillo, incluso algo cotidiano, en cambio en otras podemos tomar un tiempo muy extenso para tomar una decisión y ejecutarla.
En la vida se nos van presentando opciones, caminos, alternativas, hay cosas en las cuales podemos elegir y en otras no. Pero cuando podemos elegir es necesario pensar, proyectar, evaluar, analizar los potenciales resultados y/o consecuencias. He conocido personas que han vivido muchos años una vida “incompleta”, porque no han sido capaces de "tomar una decisión", según han sido sus propias palabras.
Siempre estamos tomando decisiones, a cada momento, desde la ropa que usamos, hasta aquello en lo que deseamos convertirnos. Esas decisiones pueden darnos el estilo de vida que queremos, pueden ofrecernos momentos felices, pueden hacernos la vida más entretenida, más desafiante o más tranquila.
Eso si, las decisiones debemos tomarlas libremente sin dejar que las presiones del entorno modifiquen nuestros propósitos. Antes de de tomar una decisión hay una cierta incertidumbre y es natural, no hay que temerle, pero si es necesario estar tranquilas para tener una mayor claridad. No olvides que la toma de tus decisiones puede llevarte a conseguir la satisfacción personal que necesitas, así es que nunca tomes una que vulnere tus principios.
Algunas decisiones podrían ser más difíciles, como cambiarse de ciudad o país, escoger una carrera o un trabajo, decir lo que piensas, decidir incluso si las palabras o actos de “fulano” te dejarán o continuarán dañando. Decidir, las vacaciones, colegios, bicicletas, ropa, cortes de pelo, y cuantos otros más quizás podría ser más sencillas.
Creo
que es necesario tener el deseo y la valentía de tomar las riendas de
la vida, para sentirse realizada en distintos aspectos, algo que tú y
yo podemos hacer. Te invito a decidir, a decidirte, a ser quien decide en tu vida.
Y bueno, mientras pensamos un momento en estas cosas ven a mi cocina para que preparemos un plato que personalmente me gusta mucho.
Es una receta muy básica, en su tiempo fue bastante económica pero hoy el jurel está muy caro al menos en Chile, hay muy bajos desembarques y ya no se ve en la abundancia que solía verse hace algunos años.
JUREL EN PINO CON PAPAS COCIDAS.
Ingredientes: (2 porciones)
1 tarro de jurel en conserva al natural
1 cebolla mediana
1 zanahoria mediana
2 dientes de ajo grandes
Morrón
Orégano seco
Perejil picado
Sal marina
Aceite
Papas, ojalá de las chiquitas.
Preparación:
- Limpar los filetes de jurel retirando solo los restos de espinas.
-
Cortar la cebolla en cubos, la zanahoria en tiras largas con el
rallador, los ajos en láminas, el morrón en cubitos, agregar orégano,
sal y freir con un poco de aceite. La idea es que la cebolla, la
zanahoria y el pescado estén en volúmenes similares.
-
Cuando el frito tenga unos 10 a 15 minutos de cocción, agregar el
pescado, revolver y dejar cocinar tapado por unos 10 minutos más.
- Al apagar agregar el perejil picado, revolver y servir con papas cocidas.
Es un plato saludable, el jurel se podría reemplazar por otro pescado, la idea es preparar algo sencillo, nutritivo y económico.
Saludos
Pamela, http://mujerymama.blogspot.com/
http://mimesadelpellejo.blogspot.com/

Leyendo to post me he dado cuenta que cuando tengo que decidir algo importante lo suelo hacer de forma mas o menos rápida, y no me suelo equivocar, pero cuando debo decidir cosas del tipo, si comprarme esta blusa o la otra, y cosas poco importantes, casi siempre suelo arrepentirme después, es curioso, ¿no?
ResponderEliminarSaludos!!
Mónica, fíjate que en una primera impresión es curioso, pero acá también cobra un papel importante la intuición, y en tuc caso es bastante asertiva, jeje.
ResponderEliminarSaludos.