Quizás porque la edad es la misma
que la de mi hija pequeña. Quizás por la reacción que tuvo ella de
incomprensión hacia el por qué una niña de su edad había decidido que era mejor
la muerte que la vida. Quizás porque ha ocurrido en mi ciudad y aunque no era
del colegio de las niñas ni de su entorno, parece que nos ha tocado más cerca.
O quizás porque a pesar de tener tres hijos, o quizás por ello, esta vez es la
primera vez que se ha hablado tanto del acoso escolar en casa y como éste ha
podido llevar a una niña a quitarse la vida.
Y he comenzado a trastear por la
red y, verdaderamente, resulta preocupante todo lo que veo.
¿Somos conscientes los padres de
qué situaciones pueden llevar a nuestros hijos
a convertirse en víctimas de acoso? ¿o verdugos? ¿Podemos como padres
evitar que nuestros hijos sufran acoso escolar? ¿Podemos, al menos, educarles
para que sean fuertes y sepan y puedan enfrentarse al acoso?
Como veis me surgen múltiples
inquietudes. ¿Podría alguno de mis hijos haber sufrido o estar sufriendo acoso
y no darme cuenta? ¿Por qué existe el acoso? ¿Qué lleva a un niño a ejercer de
verdugo acosador contra un compañero? ¿Por qué el resto no hace nada por evitar
ese acoso?
De nuevo vuelvo a leer en la prensa regional otro caso grave de
acoso. Una niña ha escrito una carta a la Consejera de Cultura, y no es la
primera, en la que la niña subraya que “no se queja de vicio” y ofrece una
redacción detallada del drama que lleva viviendo durante cuatro años. Cuatro
largos años en los que ha habido burlas, insultos, … ¿A qué punto tiene que
llegar para que se tomen medidas? Todavía tenemos muy reciente el caso de la
niña que no encontró ninguna razón para
vivir y sí las encontró para morir. ¿A
qué esperan las instituciones para tomar cartas en el asunto?. La madre de la
niña dice que no puede seguir viendo como su hija sufre ¿Por qué esa impotencia
como padres de ver a tu hijo sufrir y no poder hacer nada por evitarlo? ¿Cómo
podemos y debemos actuar los padres?
Lo que más me preocupa es
internet, porque quizás ellas no se dan cuenta
del daño que pueden hacer las redes sociales. Les gusta subir fotos de
ellas en una fiesta, con sus amigas, … Se sienten seguros porque sólo las ponen
para que las vean sus amigos, pero ¿qué ocurre cuando ese amigo deja de serlo?
Siempre les digo, que no cuelguen ninguna foto de la que puedan arrepentirse o
con la que alguien les pueda hacer daño, porque hoy son amigas, pero ¿mañana?
No dejan de ser niños y como tal se portan, y aunque luego se arrepientan,
nunca están libres de enseñar por enfado esa foto a otra persona, y ahí
comienza el peligro. A veces no por odio ni maldad, simplemente porque resulta
divertido y ni siquiera se conocen y de pronto esa foto está circulando por la
red.
El acoso escolar cibernético
supone que el acoso ya sale de un círculo, ya no se limita al colegio o al grupo
con el que tiene algún tipo de relación, sino que se amplía hasta límites casi
insospechados. Y esa foto que no debería ver nadie o ese chisme que se han
inventado circula por toda la red y ya no se sabe hasta dónde puede llegar. Por
eso la angustia es mayor.
En la red hay múltiple páginas en
las que nos ofrecen ayuda a los padres y lo más importante ayuda a los niños.
Covadonga
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