2/5/13

Próxima Parada : Eslovenia


Eslovenia, ese pequeño tesoro alpino y balcánico

 



Tal como os comenté recientemente, hace un par de semanas estuve de viaje relámpago en Eslovenia, ese pequeño país en el corazón de Europa donde los Alpes se funden con el Mediterráneo, no demasiado frecuentado por los turistas españoles y que me ha sorprendido gratamente. Este año, además, el país acoge la 38 edición del Eurobasket 2013, del 4 al 22 de septiembre. El torneo se llevará a cabo, en su primera fase, en cuatro ciudades: Celje, jesenice, Ljubljana y Koper, mientras que la segunda fase y la final se concentrarán únicamente en la capital, Ljubljana.


En mi caso volé desde Madrid hasta Venecia (el aeropuerto de la capital no tiene vuelos directos con España (se puede ir desde Barcelona hasta Trieste, en la frontera italiana, con Ryanair) y desde ahí fui en coche hasta mi destino, Novo Mesto, en la región de la Baja Carniola, lo que me permitió deleitarme con el verde paisaje esloveno, con numerosos olivares, viñedos y huertos de frutales, tanto en la zona más cercana a la costa del mar Adriático (donde se sitúa la localidad de Koper, con un bonito casco antiguo medieval y un puerto que es testimonio del pasado veneciano de la ciudad) y la bahía de Strunjan, entre las localidades de Izola y Piran, una reserva con un acantilado de 80 m de altura. La escasa línea costera eslovena (muy masificada en verano, según me comentaron los lugareños, que aconsejan visitarla fuera de la temporada alta) sigue por Portorož, con un moderno puerto de yates, un aeropuerto deportivo, un casino y una variada oferta de eventos estivales culturales, deportivos y de entretenimiento. Cerca de la costa podemos visitar también los atractivos poblados de la Istria eslovena, como Hrastovlje con la Iglesia de la Santa Trinidad, decorada con frescos narrativos del gótico tardío.

Tras un pequeño recorrido turístico mi viaje continuó por autopista (en este país, como en otros de Europa, para circular hay que colocar, en zona visible, una “viñeta”, ya que si te paran y no la llevas, las multas son altas) pasando cerca de la capital, hasta llegar a la mencionada Novo Mesto (todo ello en muy poco tiempo, el país entero es tan pequeño como muchas regiones españolas y se puede recorrer de extremo a extremo en apenas tres horas), pasando por verdes paisajes y pueblecitos de vida agrícola, en la que me llamaron la atención las casas, extremadamente cuidadas, con los aperos de labranza perfectamente colocados (es el país más desarrollado de la zona balcánica y se asemeja a otros alpinos, como Austria, sobre todo en las zonas más motañosas).


El río Krka confiere un aspecto singular a la ciudad de Novo Mesto (de las más industriales del país, de ahí mi visita a la zona para un tema profesional), situada sobre siete colinas y con bastantes monumentos en sus alrededores. Si queréis daros un pequeño homenaje, el complejo hotelero de las termas Dolenjske Toplice, donde me alojé, son más que recomendables (una tarde de relax en su balneario permite alejar tensiones y el estrés de la vida diaria). Me gustó Mucho también el castillo de Otočec, el único de Eslovenia sobre una isla en mitad del río.

En cuanto a la comida, algo que siempre puntúo y valoro cuando viajo, le doy el aprobado: platos muy tradicionales, con recetas caseras en las que abundan las patatas, la pasta rellena y los quesos, que se degustan en tabernas (no son frecuentes los grandes restaurantes). Eso sí, para mi gusto, baja la nota el vino, muy famoso en el país pero que… acostumbrada a los caldos españoles… bueno… un cinco raspado…

Marta Santamarina

1 comentario:

Gracias por tus palabras