"Siempre he oído que el príncipe salva a la princesa, ya es hora de cambiar ese final!!"
Nely, Imaginar Sonrisas.
Efectivamente, ya es hora de cambiar el final de muchos cuentos, de nuestros cuentos, de nuestras vidas. Ya es hora de transmitir a nuestras hijas una magia con tintes de realidad, de dejar que se sumergan en sueños donde ellas sean las protagonistas, donde ser princesa, reina o doncella signifique tener las riendas de tu propia vida y no andar incansablemente detrás de un principe azul que en realidad no existe.
Y si existe, yo no lo quiero para mi hija.
Lo que yo quiero para todas las niñas de esta sociedad que sin darnos cuenta crecen rodeadas del color rosa, los vestidos de princesa y los zapatos de tacón, es la certeza de que la magia existe, pero dentro de ellas; la sabiduría de que un vestido pomposo y unos zapatos de cristal no te hacen más bella, sino que te embelleces en la medida en que te quieres; y la experiencia de millones de mujeres que han alcanzado la independencia y desde ahí han buscado un compañero para caminar de la mano.
A Blancanieves nos la han pintado siempre como una muchachita frágil, dulce, servicial (rallando el extremo) y sumamente dependiente. Pero eso se ha acabado, la nueva Blancanieves es una chica que se enfrenta a sus miedos, que aprende a confiar en sí misma y darle a sus sueños el valor que merecen. Una mujer que no necesita ser salvada porque se salva a sí misma. Y que ni siquiera necesita esperar a que el príncipe la bese, porque ella también tiene iniciativa, ¿por qué no?.
Lo mejor es que ya otras lo hicieron antes, como La Cenicienta Que No Quería Comer Perdices. Este debería ser libro de cabecera de todas las mujeres.
Y os dejo con una divertida canción a propósito del cuento anterior, espero que os guste...
Y os dejo con una divertida canción a propósito del cuento anterior, espero que os guste...
Nely, Imaginar Sonrisas.
Nely, me gusta tu post, desde hace muchísimos años digo que el principe azul no existe y si tengo en frente un hombre machista de esos que dan tiritones lanzo el remate "no les alcanza ni para celeste".
ResponderEliminarIniciativa, esa es la clave. Ver que lo que hacemos es digno, importante, valeroso, que podemos amarnos reconociendo que somos capaces e iguales.
Saludos.
Eso es Pamela, "capaces e iguales".
EliminarMe ha gustado mucho cómo lo has explicado. Ese cuento me encantó, lo tenía en el olvido y creo que lo voy a comprar.
ResponderEliminarUn abrazo
Es genial Carol, y si te interesa han sacado otro, se llama "Cuentos para antes de despertar", te lo recomiendo...
EliminarYo nunca quise ser princesa, esas se aburrían mucho, prefería ser el cazador, el leñandor, bueno la cazadora y leñadora, una vez jugabamos al zorro, pero yo lo hacía en femenino y grité: soy la zorra, juasjuasjuas, mi madre dió un salto en la silla, no sé a qué pensaba que estaba jugando.
ResponderEliminarPero al verme con la capa y la espada se tranquilozó.
Jajaja... estas madres!! Se asustan porque convierten el cuento a su propio idioma... si hablaran el de los niños, otro gallo cantaría!!
EliminarEs muy linda tu entrada! Muy buena tu reflexión... pero creo que los cuentos de príncipes y princesas siempre los hemos entendido al revés: no van dirigidos a nosotras, niñas y mujeres, sino a ellos, varones niños que algún día serán hombres. Para que sepan cómo deben hacernos sentir, cómo deben cuidarnos, cómo deben escucharnos y entendernos! jejeje
ResponderEliminarBesitos mil!
No lo tengo claro...
EliminarPensaré en ello!!
Un besazo.