El
valor de las pequeñas cosas
Desde
hace ya bastante tiempo mi marido me repite a menudo una frase, “quiérete más,
tú vales mucho, tienes muchas cosas y te quedan aún muchos años para conseguir
muchas más”. La última vez que le escuché algo así fue el pasado domingo, tras
haber quedado primera chica en una carrera de 21 km, en un medio maratón,
vamos, en el que mis dos amores, mi chico y mi pequeño de tres años, me
esperaban con besos, aplausos y abrazos en la meta.
El sentimiento que me
invadió en ese momento me ha inspirado para escribir esta primera entrada al
blog en el que me congratulo de participar a partir de ahora: esos besos, ese
amor manifiesto, la posterior comida en familia, la tarde de juegos, la cena en
pareja y el amanecer de este día de primavera, me han hecho reflexionar mucho y
plantearme, a partir de hoy, valorar más esas pequeñas cosas con las que a
menudo chocamos de frente, no queremos ver, y son las que llevan a la felicidad
personal (recomiendo leer la entrada de Silvia hace unos días en
este mismo blog).
Soy
insegura de mi misma e inconformista desde que tengo uso de razón. En la niñez,
el afán por ser la primera en los estudios, creía año a año conmigo. No sé si
tuvo algo que ver el hecho de que yo no me consideraba una niña guapa: a todo
el mundo (menos a mi) le encantaban mis rizos negros; yo me rebelé y decidí
cortarme el pelo (¡quedó mucho peor, claro está!). Obligada a llevar gafas
desde los seis años y con zapatos ortopédicos por un tiempo, con un carácter
tímido y tremendas ganas de parecerme a la mayoría de las niñas de mi clase, a
las que yo consideraba más guapas, más altas, más listas… empecé a volcarme en
sacar las mejores notas, en ser la primera en algo.
En
la adolescencia ese impulso llegó a obsesionarme y precisé ayuda profesional. Con
una matrícula de honor al acabar COU y el deseo de estudiar periodismo y, dicho
sea de paso, el inconformismo de vivir en un pueblo pequeño, la ambición de ser
en un futuro una gran profesional en una gran ciudad, me atreví a mudarme a Madrid,
a cientos de kilómetros de mi domicilio, para estudiar la carrera. Terminé los
estudios con muy buenas notas pero seguía sintiéndome insegura sobre mi futuro,
estudiaba idiomas para ser mejor y mejor… buscaba prácticas profesionales pero
nunca encontré realmente las que me satisficieran…
Pasaron
los años, siempre he tenido un puesto en el que trabajar, fuese como becaria y
después con un contrato; mejoré mi currículum; encontré al hombre de mi vida;
formé una familia; vivo en una casa más grande de lo que había pensado y cerca
de Madrid, la gran urbe que deseaba (y a la que hoy le encuentro tantas
ventajas como inconvenientes) y, aún así, por qué empeñarme en seguir
preguntándome: ¿seré una buena madre o seré muy egoísta al querer mantener mis
aficiones y mi vida profesional tras la maternidad? ¿me arrepentiré algún día
de vivir tan lejos de mis padres y de mi hermana por decisión propia? ¿seré la
peor esposa del mundo cuando me enfado con mi marido?.... por qué (y creo que a
muchas mujeres les ocurre lo mismo), me sigo autoexigiendo: no me gusto como
soy, no tengo el trabajo que creo que me merezco, veo a mi hijo menos horas de
las que deseo cada día, tengo que trabajar fuera de casa, hacer deporte, tener
la casa ordenada, multiplicarme por cinco cada día para sentirme más segura de
mi misma…., cuando lo que realmente debo pensar (y creo que muchas debemos
plantearnos): soy feliz, tengo dinero para tener una vida cómoda, tengo
trabajo, viajo, la salud me acompaña y, sobre todo, recibo besos, caricias,
sonrisas y frases como un “te quiero mamá” a diario. En definitiva, con esta
entrada quiero reivindicar, para mi misma, y para todas las mujeres que se
exigen ser las número uno a diario, una reflexión sobre el valor de esas
pequeñas cosas.
Marta
pues claro que sí, tú vales mucho y más de lo que tú crees! Ánimo y adelante, y estoy de acuerdo en valorar lo más pequeño, el día a día, y a veces lo más sencillo es lo que nos hace más felices y merece más la pena...siempre hay que pensar en los que no tienen tanta suerte como nosotros, y dar gracias por todo lo que tenemos. Muchos besos, Rocío.
ResponderEliminargracias Rocío! creo que es una reflexión más propia de mujeres, nos estamos siempre cuestionando lo que hacemos y exigiéndonos más de lo que el resto del mundo nos exige, por eso me apeteció comentarlo en este blog de mujeres. Marta
ResponderEliminarSeguramente hemos llegado a creernos que nuestra valía depende del valor que nos den los demás, de ahí esa necesidad de compararnos continuamente.
ResponderEliminarTe felicito por tus logros y tus pequeñas-grandes cosas.
Saludos
Es muy frecuente pasar por etapas en las que nos cuestionamos todo y queremos dar más de nosotras mismas cuando casi siempre, es imposible porque ya lo damos todo. Está bine exigirse cada dia un poquito más y ser ambiciosa en cierto sentido pero creo que también hay que saber plantarse y disfrutar de lo que tenemos.
ResponderEliminar¡Bienvenida Marta!
Buena reflexión es valorar las pequeñas cosas ,pues son las que cada día nos acompañan,pienso que decimos "pequeñas" porque este mundo nos dice queno tienen importancia o son " grandes" otras cosas cuando realmente es al revés.Cuando te paras a pensar te das cuentas que las cosas que no se pueden pagar materialmente tienen un valor incalculable un abrazo, un te quiero sincero, un día de sol ..... Creo que desaprender lo establecido en ciertas cuestiones es importante pues damos por sentado muchas cosas e incluso tenemos la mala costumbre de no decir a las personas que amamos que para nosotras son importantes porque pensamos que por supuesto lo saben.
ResponderEliminarNuestra propia autoestima muchas veces la dejamos en otras manos que no son las nuestras y nos viene dada según el valor externo que nos dan o según los valores importantes que son para la sociedad, todos lo hemos hecho,pero eso no nos devuelve una estima sólida, pues las personas elogian menos de lo que deberían y encomiar de la misma forma pues cuando ven que alguien realiza un buen trabajo piensan que es una amenaza para ellos mismos y callan. Pero que bueno es valorarse ajeno a lo externo y hermoso encontrar personas que te valoren genuinamente y se alegren de tus logros. Me siento orgullosa de todo lo que has logrado waou!! muchísimo, disfrutalo y sobretodo importante que la supermujer no existe, es mentira, un peral no da manzanas, puede existir durante un tiempo pero la salud siempre pasa factura . Me alegra del buen momento que vives rodeada de los tuyos y ... chica TU VALES MUCHO escucha a tu marido y a estas chicas que también te lo dicen yo entre ellas. Un gusto leer tu entrada. Felicitaciones por los 21 km de maratón campeona !!