¿Existe la ABSOLUTA felicidad?
El Segundo Congreso de la
Felicidad que se ha llevado a cabo esta semana en Madrid y que ha reunido a
numerosos profesionales del ámbito de la religión, la ciencia y la medicina, ha
inspirado mi post de estreno en este maravilloso blog del que me siento muy
afortunada de formar parte. En este congreso se ha debatido sobre la existencia
o no de una fórmula mágica para alcanzar la felicidad.
Más o menos todos tenemos el
mismo concepto de lo que es la felicidad y la infelicidad. Además, todos
entendemos que la felicidad tiene diversos estadios y que se puede ser más o
menos feliz dependiendo de muchos factores. Ahora bien, ¿es posible llegar a
ser “extremadamente” (¡ojo con el matiz de la palabra!) feliz?, o planteado de
otra manera, ¿se puede llegar a alcanzar el escalón más alto de la felicidad o
siempre existirá un condicionante que nos haga ver que aún quedan peldaños por
escalar?
Mi opinión al respecto es que nunca
se llega a alcanzar un estado de absoluta felicidad aunque sí se pueden experimentar
momentos (más o menos duraderos en el tiempo) en los que uno cree sentirse
feliz, a secas.
¿Os habéis parado alguna vez a
analizar vuestra vida descubriendo que es en ese preciso instante –y no en
otro- cuándo os sentís realmente felices? No sabes cómo ha ocurrido pero los
factores que componen tu vida en ese momento están tan perfectamente alineados
que deseas que el tiempo se detenga para que esa felicidad absoluta dure
siempre. Te da incluso miedo gritar a los cuatro vientos que eres tremendamente
feliz porque temes que esa situación se vuelva efímera.
Considero que la verdadera
felicidad (es decir, el escalón más alto de la pirámide de la felicidad) sólo
la alcanzan los niños, aunque por desgracia no son todos los niños de este
mundo. Desde su perspectiva inocente vislumbran un mundo perfecto, con unos
padres que les aman y les proporcionan todo lo que necesitan y unos amigos
ideales con los que compartir juegos y golosinas. ¿Qué más se puede pedir?
A medida que esos niños van
creciendo van descubriendo que no todo es tan idílico como han vivido hasta la
fecha. Es un momento que yo sitúo en torno a la adolescencia, cuando aprenden
que las cosas se obtienen con esfuerzo, que hay que estudiar para labrarse un
futuro que sólo dependerá de ellos, cuando se dan cuenta de que existen desencuentros
entre amigos, fracasos amorosos, maldades, injusticias en el mundo… Y es
entonces cuando ese estado de extrema felicidad infantil se esfuma como el humo.
A partir de esta etapa de la vida, la felicidad (insisto, “a secas”) irá
apareciendo, como he comentado al inicio del post, de forma intermitente.
Si analizo mi trayectoria de
vida, mis momentos felices han estado marcados siempre por la conjugación de
tres factores: amor (de pareja, familia y amigos), dinero (el suficiente como
para cubrir mis necesidades) y salud. Actualmente
me encuentro en uno de esos momentos. Tengo un hijo al que adoro, un extraordinario
compañero de viaje, una excelente familia, un trabajo digno y buena salud, ¿pero
es suficiente esto para alcanzar la cúspide de la felicidad?
Pues en mi caso no es suficiente
y soy consciente de que nunca podré alcanzar esa cúspide porque me faltan dos
cosas fundamentales: familiares a los que en su día amé muchísimo y que se
marcharon dejando un gran vacío en mi corazón y una buena salud para los míos.
Por tanto considero que alcanzar
la cúspide de la felicidad es algo que no siempre está al alcance de todos y
que lo realmente importante es sentirse satisfecho con uno mismo y saber ser
feliz con el momento que toca vivir.

Me ha gustado mucho tu artículo y es una muy buena reflexión, aunque con tu permiso yo personalmente, y es mi opinión particular, haría dos matices.
ResponderEliminarUno, aunque tengamos deseos inalcanzables como tú bien dices, no pueden ser impedimento para que nos sintamos felices, porque la mayoría de las veces la felicidad no está en las circunstancias, sino en nosotros mismos.
El otro, no creo que los niños tengan en su mano la felicidad absoluta, lo que creo es que se nos olvida cuando fuimos pequeños y desde nuestra perspectiva de adultos su pequeño mundo nos parece idílico. Lo que si que creo es que tienen frustraciones desde bastante antes de la adolescencia, cosas que para nosotros no tienen importancia pero que desde su perspectiva son perfectamente equiparables a nuestros propios problemas. Ejemplos: fulanito no quiere jugar conmigo, ahí descubren quizás la crueldad; la profesora me ha regañado/castigado y yo no estaba haciendo nada, en esto otro la injusticia; Se me ha roto mi juguete preferido; que no se puede controlar todo y hay cosas que escapan a nosotros mismos, etc.
En fin, son sólo mis aportaciones particulares, estoy segura de que en el congreso se han dicho cosas interesantísimas :)
Un abrazo y gracias por compartirlo y permitirme comentar.
Gracias Martina! Me alegra que te haya gustado la reflexión.
Eliminar¡Por supuesto que el tener deseos inalcanzables no debe impedir ser felices! A mí de hecho no me impide ser muy, muy feliz ciertas cosas que sé que nunca alcanzaré. Lo importante es conformarse con lo que la vida te da. Tener aspiraciones es bueno, pero sabiendo aceptar lo que nos toca vivir.
Y en cuanto a los niños no estoy del todo de acuerdo contigo. Es cierto que tienen rabietas, que se frustran y que algunas veces sufren, pero todo ello les dura medio minuto y se les consuela rápidamente. Son conformistas, no ven maldad en las cosas que pasan y, sobre todo, no son renconrosos.
Siempre he creído que la base de la felicidad es saber perdonar y no tener un rencor que te devora por dentro. Eso los niños no lo tienen :-)
¡Me han encantado tus reflexiones!
La felicidad es algo tan relativo pero lo que si estoy segura es que esta dentro de nosotros. Hay personas tan felices en unas situaciones tan adversas, que a veces pienso que ser feliz es solo cuestión de actitud. Un abrazo!! me encantó tu post!
ResponderEliminarEs así Zary!
EliminarLa felicidad es algo que debe aprenderse. Creo que genéticamente podemos estar más o menos predispuestos a ver la vida en positivo pero el resto depende de nosotros.
La felicidad,momentos que atesoro en el corazón y que deseo que nunca abandonen mi memoria.
ResponderEliminarSaludos.
¡Preciosas palabras!
EliminarPues yo opino más o menos lo mismo, que la felicidad total es inalcanzable, pero si podemos alcanzar la felicidad, sin más, y además, mientras seamos felices...qué más da en qué grado lo seamos? yo cuando soy feliz solo me alimento de lo feliz que soy...y cuando no lo estoy...me alimento de todo lo contrario, desgraciadamente funcionamos así.
ResponderEliminarPero los niños todos son felices, no son conscientes de loq ue tienen o no tienen, se acostumbran ala vida que les das, si tienen poco tendrán poco pero serán felices...es cuando no los quieren que entonces sí que les faltra la felicidad...auqnue ellos no lo entiendan...
Enhorabuena por tu colaboración, un besazo guapa, estás en todas partes! jajaja
Me ha gustado mucho tu reflexión sobre los niños porque justamente ayer, mientras escribía el artículo se me venía a la cabeza las imágenes de esos niños de barrios marginales con una sonrisa perenne de oreja a oreja y siempre pienso lo mismo: "bendita ignorancia e inocencia que les hace estar felices a pesar de las circunstancias"
EliminarPues eso es así niña...y que siga siendolo siempre, porque los niños no merecen conocer toda la realidad en la que viven(no la verdad eh).
EliminarMuacks
Toda la razón!
EliminarYo creo que incluso es importante no alcanzar la felicidad completa porque eso nos motiva a seguir luchando para lograr nuestros sueños.
ResponderEliminarSaludos
Pues mira, no había reflexionado nunca de esa forma pero tienes mucha razón. La ambicion y la lucha por nuestrs sueños nos hace estar activos mentalmente hablando y eso siempre es bueno
EliminarYo mas bien diría que la felicidad "permanente" es inalcanzable, de ahí el saber dar importancia a los pequeños momentos, por efímeros que sean, y disfrutarlos de verdad. La felicidad vendrá sola a partir de ahí. También creo que la felicidad va aparejada al carácter y a la forma de ver la vida de cada uno. Hay personas muy pesimistas que muy difícilmente conseguirán altos niveles de felicidad, ni tan siquiera moderados. Un saludo!
ResponderEliminarPor supuestísimo que el carácter es lo más importante para alcanzar la felicidad, es el 90 % de la felicidad, día yo. Hay gene que te roba la energía cuando hablas con ella porque todo lo ve de color negro!
EliminarMe ha gustado, Silvia, para hacernos pensar un poquito en todo esto... yo creo que la felicidad está en esas pequeñas cosas de cada día que te hacen sentir bien, y normalmente son cosas realmente sencillas, pero hay que saber apreciarlas. No depende sólo de las circunstancias, sino también de los ojos con que las mires, no crees?
ResponderEliminartambién pienso que parte de mi felicidad está formada por las "cosas que quiero alcanzar para ser feliz", es decir, que hacer planes y tener sueños por cumplir también forman parte de mi felicidad.
Lo que dices es justamente el lema de la foto: una verdad como una catedral.!!
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