Mi primera experiencia como maestra de educación especial fue con una pequeña población de niños con autismo: me enamoré. Es un tema realmente apasionante y les explicaré el porqué.
Según las estadísticas, Puerto Rico presenta una alta incidencia de esta población, 1 de cada 62 niños está diagnosticado con esta condición.
Ahora bien, ¿qué es el autismo? Según la nueva edición del manual de diagnósticos psicológicos, DSMV, el autismo es un déficit persistente en las áreas relacionadas al desarrollo social emocional y la comunicación no verbal, así como en el desarrollo y mantenimiento de relaciones adecuadas. Con esto, surgen patrones de comportamiento que afectan el habla, los movimientos estereotipados, la fijación en las rutinas y la hipersensibilidad a estímulos sensoriales.
Es claro y lógico que, ante estos síntomas, cuando un padre recibe la noticia de que su hijo tiene autismo el mundo se le venga abajo. Sobretodo por la disyuntiva relacionada a la educación, la alimentación y la salud. Hemos de entender que aun cuando no sea fácil, un diagnóstico temprano, puede ayudar a encontrar las alternativas correctas de tratamiento para estos niños. La mayor importancia estriba en, como cualquier otra condición, educarnos sobre el tema y todos sus posibles tratamientos. Se debe ser cuidadoso en este sentido, ya que todos los niños no responden igual. La frustración es algo que se mantendrá a nuestro lado, pero no debemos dejar que nos limite a buscar todas las alternativas necesarias.
¿Qué pueden hacer los padres? No solo debe estudiar todas las alternativas de ayuda para su hijo, también debe estudiarlo a él. Son los padres las personas adecuadas para explicar el funcionamiento académico y de conducta del niño. No subestime las capacidades del niño y tampoco las exagere. Mantenga una relación de armonía con todos los profesionales que atienden a su hijo. Quizás ellos no entiendan lo que pasa en su casa, pero se educaron para ayudar a su hijo. Usted es una pieza clave en la educación y tratamientos que serán de bienestar para su hijo.
¿Qué pueden hacer los maestros? No es difícil entender porqué se escogió un rompecabezas para explicar el autismo, por lo tanto, nunca deje de educarse sobre el tema. Cada día, según aumenta la incidencia, aumenta con ella toda una gama de posibilidades por el bien de sus estudiantes. Mantenga una comunicación efectiva con los padres de sus estudiantes, pues las estrategias utilizadas en casa pueden ser de gran ayuda en el salón de clases. Cuando escoja un método de enseñanza aprendido en la universidad, estudie primero su población para asegurarse de que es el más adecuado. Sea innovador, mezcle todas las estrategias necesarias según las necesidades de sus estudiantes, puede llevarse una gran sorpresa.
Los niños con autismo son iguales a cualquier niño, pueden demostrar sentimientos y sentir emociones como los demás. Cuando se establecen los criterios adecuados y cada pieza cae en su sitio, verá que lo que tiene a su lado es un hermoso rompecabezas de amor.
Marta Raquel Como veo la vida, la mía...
Mi querida Marta R., un artículo estupendo!!!
ResponderEliminarun abrazo
Gracias Elva! Un abrazo fuerte para ti!
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