En casa somos muy lectores todos, los cinco. Ese amor a los
libros siempre decimos que es “herencia familiar”.
A menudo oigo a
padres quejarse de que sus hijos no leen, que les cuesta un montón que hagan las
lecturas que les piden en el cole, y eso desde peques. Mi caso es el contrario,
desde bien pequeños les ha encantado leer. Siempre se han acostumbrado por
las noches a leer en la cama un ratito, que siempre intentaban prorrogar un
poquito más.
Dicen que durante la adolescencia se suele producir una ruptura del hábito de la lectura, quizás será por no encontrar las lecturas que les enganchen, quizás queremos que sigan leyendo cuentos infantiles y ellos ya se consideran "mayores", a veces si ellos no encuentran lecturas que les gusten debemos ayudarles a encontrarlas, que encuentren en la lectura ese mundo que existe por descubrir. En mi caso no necesitaron ayuda, los tres son diferentes pero desde pequeños siempre han tenido las ideas claras sobre qué les gustaba leer.
Al mayor siempre le encantaron las lecturas de comics,
libros de dinosaurios, lecturas
fantásticas, de intriga,… aunque
yo creo que lee todo lo que se le ponga
por delante. Recuerdo una tutoría, cuando estaba en 4º de primaria, que su
tutora me dijo completamente extrañada “pedí me hicieran una redacción de un
personaje histórico, y me hizo una redacción de Juana de Arco, el único que la
hizo de un verdadero personaje histórico” Le gustan los
libros de Agatha Christie, tiene guardados como verdaderos tesoros unos libros
antiguos que le regaló uno de mis tíos, también atesora comics de Hazañas
Bélicas de los años 40, herencia familiar que pasaron directamente a él. Cuando se estrenó la peli del
Señor de los Anillos el niño con 10 años ya se había leído la
obra de Tolkien completa, para que os hagáis una idea del amor a la lectura que tenía, y sigue
teniendo, porque a día de hoy y a sus 21 añitos suele leer más en inglés que en
castellano, ya que según sus propias palabras “la mayoría de las obras que me
gustan salen primero en inglés, e incluso en ediciones que nunca llegan a
España” Nunca tuvo esa separación que dicen tienen los
adolescentes con la lectura, siempre ha sido un gran lector y lo sigue siendo.
La niña mediana, aprendió a
leer solita con 3 años, como buena “mona de imitación” veía a su hermano
pasar las horas leyendo y aunque ella era muy inquieta le gustaba entretenerse
con cuentos, eran los pocos minutos al día que estaba sentada, y cuando aún no había cumplido los 4 años nos sorprendió leyéndonos
un cartel por la calle. Y desde entonces no ha dejado de leer, siempre pide
libros.
Tendría unos siete años y le dio por escribir poesía, le regalamos un libro de
Gloria Fuertes, le gustó pero me dijo muy seria “y ahora cómprame uno de poesía
de verdad” Le encanta leer, se
ha leído todos los libros que se consideran “para adolescentes” unos le gustan
más que otros, incluso se ha leído libros de la biblioteca de su hermano,
aunque no todos le hayan gustado. Los libros de Dune, que tanto gustan tanto a
padre como a hijo, a ella no le terminaron de convencer, yo tengo que decir que
ni siquiera fui capaz de acabar el primero…
Y Peque es una adolescente en toda regla y le encantan los
libros de adolescentes, quizás de los tres fue a la que más le costó entrar por
el hábito de la lectura, lo de ella siempre fue más la pintura, hasta que encontró unos libros que la engancharon,
primero fue Jerónimo Stilton, luego los
libros de Los Cinco, Los Siete, Los Hollister, Torres de Malory, pasamos a Vacaciones en vaqueros, etc. Y ahora
estamos en plena etapa adolescente vampírica.
Quizás haya influido en ellos, vernos leer mucho a nosotros,
nos han visto a los dos, sentados en el sofá y con un libro en las manos, comentando
libros, si vamos a la playa nunca puede faltar un libro. Desde pequeños siempre
les hemos regalado libros y nunca les
hemos negado la compra de ninguno, les acostumbramos a llevar de
regalo de cumple a sus amigos siempre un libro. En casa Papá Noel nunca trae otro
regalo que no sean libros para todos, el Ratoncito Pérez siempre les traía un
libro. Les hemos inculcado el amor a la
lectura. Y ellos a pesar de las tecnologías, las game boy, siempre se han ido a la cama con un libro en las manos.
Y les gusta el libro en papel, el olor de un libro nuevo, el
tacto de las páginas que todavía nadie ha tocado, aunque como bien dice la
pequeña de la casa “ese olor de libro de Papá Noel, porque yo libros míos nuevos que no me
los haya traído Papá Noel pocos tengo,
siempre usados, como soy la pequeña”...
Covadonga Hernández
Estoy segura de que la influencia de unos padres amantes de la lectura influye muchísimo.
ResponderEliminarYo creo que sí, sobre todo en los primeros años, que son tan monitos de imitación.
EliminarYo no me puedo imaginar mi vida sin un libro en las manos. Desde bien pequeña nos enseñaron a amar a los libros en casa. Llegaban las vacaciones, fueran las que fueran, y nos íbamos de excursión a la librería en busca de la lectura para esos días. En Reyes siempre siempre esperábamos los libros, es más ya de mayores, sabíamos qué libro era porque nosotros pediamos éste u el otro. La ilusión era ver las dedicatorias de mi padre, ¡qué son increíbles!
ResponderEliminarMi piojo ya tiene una hermosa biblioteca en su habitación y espero siga el ejemplo de sus papis
Un abrazo
Seguro que así será y tendrás un piojo lector jejeje
EliminarBesinos