Qué quieres que te cuente un cuento? Si ya eres mayor! Casi me lo tienes que contar tu a mi.
No mamá, tu sabes que siempre hacen falta cuentos, si no aprendo muchos a lo mejor luego no sé contarselos a mis hijos.
Vale, hoy de qué?
Tu abuela no te contaba ninguno?
Bueno, mi abuela contaba historias antiguas, eso quieres?
Me van a dar miedo?
No, creo que no.
y si te la cuento del abuelito? tu no le llegaste a conocer.
Vale.
Hace mucho tiempo, cuando no había coches, la familia de tu papá vivía en un pueblo en el que no había luz de farolas, sólo unos candiles que daban la luz suficiente para acostarte cuando ya era de noche,
El abuelito tenía un carro de varas, así se llamaba con el que ir por los pueblos vendiendo por los pueblos cercanos.
Papá iba con él de vez en cuando ¿no?
Si, cuando no había colegio se iba con él, montado en el caballo.
Una vez encontraron a un niño que iba solo por el camino, lejos de las casas, y el abuelito y papá le preguntaron que dónde iba.
Voy a la ciudad. A buscar a mi madre.
El abuelo se dió cuenta de que al niño le pasaba algo grave, era demasiado pequeño para ir solo, Pensó que no era buena idea llevarle a la ciudad sin enterarse de qué le pasaba, así que sacó pan, queso, y chorizo de ese que siguen haciendo en el pueblo y que te gusta tanto, y le dijo que mejor comían algo antes de irse, Papá y el niño tenían la misma edad, más o menos, empezaron a comer y papá le preguntó que de dónde venía, y si tenía hermanos y esas cosas, el Abuelito puso atención y con lo que los niños hablaban descubrió que se había escapado de la casa de los abuelos porque le habían regañado, y se iba a buscar a su madre, pero no sabía dónde vivía, Y las ciudades son grandes para los niños pequeños.
Cuando acabaron de comer, el abuelo ya sabía de qué pueblo era, y quién eran sus abuelos, dijo a los niños que iban a ir a la ciudad por otro camino, que tenían que pasar por la casa de un amigo suyo, subió a los niños al caballo, dió la vuelta al carro y fué por ese camino que vamos nosotros a coger setas, el que hay al lado de la fuente del tesoro, y que casi nadie conoce, iban despacio, y con el calor y el movimiento del caballo, a los niños les empezó a entrar sueño,
Bajad, y tumbaos en el carro, al lado de los sacos de trigo. Cuando los niños se durmieron, el abuelo fué al pueblo del niño, donde ya le estaban buscando, los abuelos y los vecinos, que ya sabes que en los pueblos cuando pasa algo todos se ayudan,
Al ver al niño en el carro del abuelo, todos le dieron las gracias, Bajaron al niño tan despacio que siguió durmiendo, le acostaron y papá y el abuelito siguieron su camino.
a los pocos días tu abuelito volvió al pueblo del niño a vender, como lo hacía siempre, y preguntó por el niño.
Y qué le dijeron?
Pues que entre todos le habían convencido de que era un sueño y que nunca se había enfadado, ni nunca se había ido.
Y se lo creyó?
Bueno, no lo sé, cuando vió al abuelo creo que se dió cuenta de que le estaban engañando, pero como no eran todos contra él...
Y su madre?
su madre trabajaba en la ciudad y volvía al pueblo todos los sábados, y se volvía a ir los domingos, su padre trabajaba tan lejos que solo podía volver en Navidad
Mami, los padres y las madres no deberían vivir lejos de sus hijos,
Ya lo sé, María, pero tu sabes que a veces no hay trabajo donde quieres vivir.
Papá y tu no os vais a ir ¿verdad?
NO, pero a lo mejor tu hermano y tú, si que teneis que iros lejos a trabajar.
Pues vosotros os jubilais y os venís.
Vale, ¿Pones la mesa para cenar?
Voy.
Marisa, Madre estresada.

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