Por 4 años vengo, bueno venimos, arrastrando el dilema de
medicar a nuestro hijo mayor por su diagnóstico de TDAH. Luego de ver que la recomendación
de una psicóloga de darle un hermanito no había funcionado, he tratado desde
hace cuatro años de buscar las alternativas para que el futuro jovencito de la
casa aprenda a controlarse. Muchas personas que han visto como trato de
trabajar la situación, me han tildado de ruda, pero es que viendo cómo se
levanta la juventud en la sociedad actual, me niego a que mi hijo resuelva su
comportamiento basándose en su diagnóstico.
No le miento a mi hijo, él sabe que podemos resolver todo este asunto de su conducta con una pastilla, sería cuestión de un momento. Pero lo que la gente no sabe, debajo de toda la frustración que a veces no puedo disimular, es que llevo 4 años evitando esa pastilla, buscando la opinión de 4 psicólogos, con altos gastos en evaluaciones que me den alternativas y recomendaciones por su bien. Tristemente debo decir que nada ha funcionado. Sin embargo, él ha demostrado que si se puede, pero su motivación no dura mucho y la mía con las alternativas dura mucho menos.
Ya mi hijo en nada cumple 11 años, le está dando en la cara
a la pre adolescencia, o ella a él; no lo sé. Sus gustos van acorde a su edad,
pero su comportamiento cruza la línea fina. Entonces, sus notas, las quejas de
los maestros y los berrinches, me envuelven en ese pensamiento, “Marta Raquel,
dale la pastilla.” No pretendo que se comporte como un adulto, sé que como todo
niño, tiene que vivir sus momentos. Solo quiero que comprenda desde temprana
edad, lo positivo y negativo de sus actos. Si no se lo enseño desde ahora,
entonces la entrada a la adolescencia me va a dar el golpe a mí y con ella, el
crecimiento de su hermano menor.
Sé que estos meses que quedan de tiempo escolar son el límite
para tomar una decisión. Una que todavía no logra convencerme totalmente si es
por su bien. Pero no puedo esperar a que por sí mismo me diga que no quiere el
tratamiento. Es bien importante no solo para mí, sino para todo el que va a
estar en contacto con él, que aprenda a manejarse, a controlarse, que entienda
que hay momentos para todo. Es justo y necesario, que comprenda que la vida, es
un constante seguir instrucciones. Diariamente, cada vez que enfrentamos una situación,
me siento con las manos en la cara y me pregunto: “¿Medicar o no medicar? Ese
es el dilema. ¿Y ustedes que piensan?
Martaraquel Como veo la vida, la mía
Uffff...mi experiencia más cercana es con la hija de unos amigos. El año pasado comenzó con la "pastilla", justo tenía 11 años y ahora sus padres respiran encantados. Ellos habían optado primero por terapias y todo lo habido y por haber, finalmente, optaron por medicar y, como te he dicho, están encantados.
ResponderEliminarSupongo que tendrás que poner en una balanza. Yo también soy de las que piensan que las pastillas son siempre la última opción. De hecho, yo misma cuando me dio el brote de ansiedad y estuve al borde de la depre gracias a la situación en el trabajo, dije que no a las pastillas,que yo podía salir de todo por mí misma. Eso y que me negaba a tener que dejar de dar de mamar a mi piojo. Claro está que es una situación diferente, de ahí se podía salir sin medicación pero a veces es necesario.
Un abrazo muy fuerteeeeeee
Elva
Gracias por tu aportación Elva, estamos en un tres y dos, no queremos luchar con efectos secundarios quizás peores que su comportamiento actual.
EliminarMarta, no seré yo la que responda a tu pregunta pues esa decisión te pertenece solamente a ti. Pero sí te aconsejo que equilibres bien y muy bien la balanza y lo valores absolutamente todo. La medicación tampoco garantiza resultados, de hecho entre sus propios efectos adversos y entre los más leves están los propios síntomas del tdah. Es una sustancia bastante dura para el cuerpo de un niño. Yo me encuentro en el inicio de esta batalla y digo que no a la medicación, seguiré trabajando con él día a día ya que de esta forma hemos visto grandes avances. No pierdas el ánimo preciosa
ResponderEliminarGracias por pasar Zu, si cuesta arriba es saber el diagnóstico, más aún trabajar con lo que sigue luego. Yo sigo negándome a la pastilla aunque a veces el chico no me da opción. Existo en
EliminarÉxito en tu batalla con tu chico, luego podemos intercambiar estrategias!
EliminarMarta, hablo desde la ignorancia... ¿no hay medicina alternativa? Muchos ánimos, un beso muy grande
ResponderEliminarSi Carmen, también la he utilizado, ahora mismo estoy volviendo a considerarla, aunque en otro enfoque pq las gotas que utilizaba no me funcionaron. Gracias por pasar.
EliminarYa sabes lo que opino, lo hemos hablado en más de una ocasión.......
ResponderEliminarUn beso Grande
Si Bea, sólo que a veces la frustración me ahoga! ;) un beso!
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