Me encanta el
mes de junio, ¡he de reconocerlo! Levantarme pronto con el sol ya animándome el
día, salir a las ocho de la mañana en tirantes y acabar con una cena en familia
en la terraza de casa, aún a pesar de vivir en la zona tórrida de España, sin
ser Sevilla, claro está. Siempre me ha gustado este mes en el que empieza el
verano, en el que pensamos en las vacaciones y en el que, sin saber por qué,
estoy más alegre que de costumbre y pensar en malos ratos, enfado o depresión me
parece una pérdida de tiempo.
Mientras fui niña y adolescente, junio
significaba final de curso e inicio de un largo verano de asueto, de tres meses
de vacaciones por delante, sol y playa a diario (suerte de vivir en zona
costera); después cuando empecé a trabajar, la ilusión de junio era vestirme a
diario con tonos alegres y ropa ligera, hacer deporte a las nueve de la noche a
plena luz y desear ansiosa las vacaciones. Desde que soy madre, junio significa
pasar alguna hora más de estos largos días de luz y sol con mi pequeño, y eso
me ilusiona aunque la jornada laboral sea tan larga como de costumbre. Eso sí,
se añade un problema: ¿qué hacer con los pequeños en estos meses de fin de
colegio? Es el primer año que me lo tengo que plantear, este mes mi hijo aún
tiene colegio hasta el día 26 (es su primer año en infantil), ¿y después? ¿qué
hacemos durante el mes de julio hasta que los papás cojamos las vacaciones?
La primera
opción era “abuelos” pero nos parecían demasiados días para cargarles con la
responsabilidad del niño todas las mañanas, así que la opción que hemos elegido
es un “English Camp” en su cole y, aunque me da cierta “cosilla” al ser tan
pequeño, estos días vivo con la ilusión de que empiece a ir y a disfrutar de
las actividades en inglés, de los juegos en la piscina y de su primer
“campamento”. Entretanto, me ilusiono con que ya reciba invitaciones personales
a los cumpleaños de sus amigos; con verlo, en pantalón corto y lleno de
cardenales, con una blanca sonrisa a diario que contrasta con su cara morenita;
y, sobre todo, con pensar que ha empezado la cuenta atrás para disfrutar de las
vacaciones en familia, para bañarme con él en la playa y para hacer castillos
en la arena.
Lo confieso:
junio me sigue gustando, así que pasen los años.
Marta
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Que entrada mas bonita, que tierna...
ResponderEliminarImagino que trabajas no? lo digo porque como comentas de llevar a tu peque a la escuel de ingles...
Si es asi lo veo genial, seguro que lo pasa la mar de bien a la vez que aprende.
A mi tambien me gusta mucho junio, en realidad me gusta el verano en si, es tan alegre!
Un bsito guapa!!
Sí, trabajo, durante todo el año a jornada completa, en el mes de julio jornada continua, hasta las tres, por eso lo he apuntado por la mañana, para disfrutar de él por las tardes, qué ganas tengo! Gracias Gema!
ResponderEliminarMarta
A mí también me gusta junio, pero claro, siendo maestra es más que evidente porqué...
ResponderEliminarRocío
Jijiji Rocío a mi me pasa igual. Aunque yo término siendo la que cuida de los hijos de las que tienen que trabajar. Cosa que no me importa porque mis hijos se lo pasan genial. La entrada muy bonita Marta. Bss
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