20/5/12

Brava, cien veces brava !


En este blog hecho por mujeres y escrito principalmente para mujeres, este día traigo las letras que escribió un hombre.

Se trata de un colombiano que terminó estudiando lenguas y literaturas modernas, que además se desarrolló como traductor, escritor y periodista.

Un hombre que recibió varios premios en su vida como resultado de su trabajo con las letras, en donde algunas de ellas las dedicó a las mujeres, a esas nuevas mujeres que él podía darse cuenta que estaban a su alrededor.

Héctor Abad escribió un...

ELOGIO A LA MUJER BRAVA.

Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas.
 
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc.


En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.


La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca.


Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros.


Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).


A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema.


Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles  subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.


Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios.


Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado.


Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.


Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.


Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas.


Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza.


Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

Vamos hombres, por esas mujeres bravas!!!!!!!!!!!!!  
Héctor Abad
Hoy quiero celebrar cada una de ustedes, a las que llevan a la brava algo escondida y a aquellas que la muestran más abiertamente. Para ello traigo un ponche, uno que me encanta, un delicioso... BORGOÑA

Una forma en que disfruto el vino es en un borgoña, así es que me dispuse a preparar uno, ojalá utilizar frutillas o fresas frescas maceradas en azúcar de un día para otro. Yo en la receta utilicé unas en conserva y el resultado quedó al debe.


BORGOÑA
Ingredientes:
2 tazas de fresas frescas
1 litro de vino tinto
1 taza de azúcar
1 palo de canela
3 clavos de olor
  
Preparación:
- Picar la fruta en trocitos pequeños, ponerlos en un recipiente y cubrirlas con el azúcar. Dejarlas reposar a temperatura ambiente por unas 3 horas.
- Verter agua recién hervida en una taza sobre el palo de canela y los clavos de olor. Dejarlos reposar hasta que enfríen.
-Ojalá en una ponchera o en un jarro juntar el vino con la fruta y el agua de las especias, retirando canela y clavos.
-Revolver muy bien para que se disuelva el azúcar y dejarlo reposar un par de horas a temperatura ambiente.

Y a brindar.!!

Pamela,

2 comentarios:

  1. guauuuuuuu!! ole ole y ole! tres oles por este señor que me encanta como escribe... así es, y así soy yo una mujer brava y orgullosa de serlo, me ha encantado tu entrada Pamela

    por cierto soy Gema, y os he descubierto porque soy seguidora de La jirafa, me encanta vuestro blog asi que con vuestro permiso por aqui me quedo...

    un bsote y que tengais un bonito lunes!!

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    Respuestas
    1. Gema bienvenida, ser brava implica (para mi) atreverse a manifestar sencillamente el como eres, sin imponerse.
      A veces eso cuesta porque no es bien recibido. Pero no hay que decaer aunque a veces estemos a punto, como me ha pasado hace muy poco.
      En de mujer a mujer te recibimos felices este puñado de mujeres que escribimos de distintos temas.
      Saludos.

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Gracias por tus palabras