10/5/12

Jueves con...Zary.

Todo Llega.

Vivimos en un mundo corto placista donde las cosas tienen que ser ya y ahora. Y, gracias a esa cultura de la inmediatez, muchas veces pensamos que todo vale con tal de conseguir nuestros objetivos. No queremos pagar el precio, no queremos ninguna espera. Se nos olvida que si trabajamos con amor y disciplina en lo que queremos, tarde o temprano, todo llega.

Yo lo he vivido en muchos sentidos. Soy impaciente por naturaleza y hace menos de 2 años, recién parida, me montaba en la báscula, veía mis 16 kilos de más y pensaba: “voy a hacer la dieta más estricta del mundo por que en 3 meses tengo que entrar en mis jeans talla 8 otra vez”. Estaba obsesionada con adelgazar. Pensaba que si comía 1.000 calorías y hacia 2 horas de ejercicio al día, todos los días, sería, en uno o dos meses, una esbelta mamá de revista.

Me da risa ahora, pero en ese momento estaba convencida. Tanto lo estaba que intente todas esas formulas extremas, sin ningún éxito, por supuesto. Se me olvidaba que esos 16 kilos los acumule durante 12 meses, que engordar es más fácil que adelgazar, que ya no tenía 15, que estaba amamantando, que las dietas exageradas no son lo más recomendable. En fin, el tema era mucho más complejo y con montones de variables.  Por fortuna, al poco tiempo recapacité y me relajé.

Entonces decidí comenzar a vivir para mi maternidad con mi nueva figura, y no para ser flaca otra vez. Me enfoque en lo que me hacía feliz, en mi hija, en mi familia, en mi blog, en mi nueva vida. Claro, sin dejar de trabajar en mi objetivo pero sin desesperarme, comiendo mejor, yendo al gimnasio una hora larga, cada vez que podía. Y solo cuando me tranquilicé y me enfoqué en lo realmente importante, poco a poco los kilos de más comenzaron a desaparecer.

Esta mañana mientras me vestía y pensaba: “¿en que momento adelgacé?”, entendí que si hacemos las cosas como corresponde, todo llega: la talla de tu pantalón, el hombre que esperas, el hijo que deseas, el trabajo que añoras, el tiempo que anhelas, la vida que sueñas. Todo llega si nos enfocamos, sin ansiedad, y trabajamos un poco, cada día, por lo que queremos.

Hoy, me acuerdo de esos primeros meses, llena de frustración porque no bajaba ni una libra, desesperada por que nada me quedaba y veo, claramente, lo equivocada que estaba pensando que, en ese momento de mi vida, iba a encontrar la felicidad en la talla de mi pantalón y no en el tamaño de mi corazón, en todo lo que mi mente y mi alma necesitaban recibir y entregar.

Me miro a mí misma, y a pesar de esta pequeña victoria siento que tengo mucho aún que trabajar al respecto. Miro a mi alrededor y veo un montón de mujeres igual que yo, dejando de vivir su vida por cuestiones similares, porque quieren resultados ya y ahora sin pagar el precio, sin hacer el trabajo, sin en enfocarse en lo importante, pensando que parte de la felicidad esta en llenar las expectativas físicas e intelectuales que los demás tiene de nosotras.

Por eso necesito recordar, permanentemente, que el control de mi vida lo tengo yo y que la solución de aquello que no me gusta (mi peso, mi casa, mi trabajo, mi vida) está en mis manos y que si le dedico el tiempo, la constancia y el esfuerzo requerido, las cosas cambian y todo, absolutamente todo lo que queremos, siempre llega.


12 comentarios:

  1. Muy bonito !!! Y tienes mucha razón. Bss Lucía

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  5. Jajajaja. Lo siento se me fue el dedo. Es q no se puede desde el tlf con las pantallas tan sensibles. Borraré luego tres. Bsss Lucía

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  6. La maternidad también es eso. La maternidad nos cambia el cuerpo durante y después de dar a luz y es hermoso que nuestra figura se modifique porque lo ha hecho tras albergar a su interior a un bebé durante 9largos meses.
    Lo que ocurre es que la familia, amigos, entorno y TV hacen que veamos los kilos de más como algo catastrófico que hay que quitarse de encima y nada más lejos de la realidad.

    Cuando me miraba en el espejo y me veía con mis kilos de más y mi barriga fofona me decía: "adoro mi silueta porque si estuviera perfecta significaría que mi hijo no estaría aquí conmigo"

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    1. Nada más cierto.. Un abrazo Silvia, tu como siempre tan clara y sabia. ;)

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  7. Vivimos aceleradas, eso es una realidad que no hace falta que diga, queremos todo para ya!!!Recuerdo cuando nació mi piojo y me vi pensé "¿esto qué es?" Yo apenas había subido de peso y lo que había subido se lo había tragado él,je je je, pero tras la cesárea me quedé hinchada. No había tenido los pies hinchados en todo el embarazo y de pronto me los vi así. A la semana era yo, también alucinaba por la rapidez de como me estaba recuperando.
    De lo que mejor ni mencionó es de cómo me quedé al volver a trabajar y ....uff...mejor no hablar.
    En resumen como dice aquella canción de Serrat "todo pasa y tod llega".
    Besitos

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  8. Yo igual me siento más hermosa embarazada, con mi barrigota y mis 20 kg de más. Sé que los bajaré y disfruto mientras puedo.
    Me ha gustado mucho tu reflexión Zary, gracias!

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    1. Te ves hermosa!!! :) Y si, como dice Elva y Serrat: Todo pasa y todo llega"

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Gracias por tus palabras