Había una vez una mujer que no sabía muy bien si era persona o gota de lluvia o golpeteo del aire contra los cristales de una ventana, puede que un poco de todo.
Y algunas noches buscaba la oscuridad de su cuarto y se tapaba hasta la cabeza con una manta como queriendo esconderse de fuera y ser sólo dentro, toda ella dentro, y en esas noches flotaba en mares de incertidumbre regalados y nadaba entre la música, suave como un susurro, y se perdía dentro de sí misma imaginándose hoja de árbol que mece el viento.
Había una mujer que no sabía muy bien lo que era, pero soñaba ser cuento con final feliz.
Mientras mis dedos tecleaban las palabras anteriores, mis pensamientos volaban hacia aquellas mujeres que no se quieren lo suficiente.
Hacia todas aquellas que aprendieron que su valía está determinada por el valor que les otorguen los demás.
No hace falta que nos fijemos en casos extremos.
En nuestras conversaciones cotidianas, entre amigas, con cuánta facilidad hablamos de nuestros defectos, qué poco nos cuesta reconocer nuestra falta de memoria, nuestro desorden, nuestras manías... pero qué pocas veces alguna de nosotras hacemos alabanza pública de nuestras virtudes.
Parece que está mal visto hablar bien de una misma y con qué poco pudor confesamos lo malo.
El problema viene cuando, a fuerza de callar lo bueno y pregonar lo malo, nosotras mismas llegamos a creernos que lo primero no existe y lo segundo lo ocupa todo, nos ocupa todas.
Hay un porcentaje muy alto de mujeres con problemas de autoestima, con todas las consecuencias y trastornos que ello conlleva.
Personalmente, no sé si conocer la cifra exacta es muy importante o no. Lo que sí es importante es saber cuántas de nosotras somos capaces de mirarnos cara a cara en el espejo y decirnos que nos queremos.
Os aseguro que en muchas ocasiones, para muchas mujeres, es muy difícil poder hacerlo.
¿Y vosotras? ¿Os queréis?
Maribel,B aprende en casa
Y algunas noches buscaba la oscuridad de su cuarto y se tapaba hasta la cabeza con una manta como queriendo esconderse de fuera y ser sólo dentro, toda ella dentro, y en esas noches flotaba en mares de incertidumbre regalados y nadaba entre la música, suave como un susurro, y se perdía dentro de sí misma imaginándose hoja de árbol que mece el viento.
Había una mujer que no sabía muy bien lo que era, pero soñaba ser cuento con final feliz.
Mientras mis dedos tecleaban las palabras anteriores, mis pensamientos volaban hacia aquellas mujeres que no se quieren lo suficiente.
Hacia todas aquellas que aprendieron que su valía está determinada por el valor que les otorguen los demás.
No hace falta que nos fijemos en casos extremos.
En nuestras conversaciones cotidianas, entre amigas, con cuánta facilidad hablamos de nuestros defectos, qué poco nos cuesta reconocer nuestra falta de memoria, nuestro desorden, nuestras manías... pero qué pocas veces alguna de nosotras hacemos alabanza pública de nuestras virtudes.
Parece que está mal visto hablar bien de una misma y con qué poco pudor confesamos lo malo.
El problema viene cuando, a fuerza de callar lo bueno y pregonar lo malo, nosotras mismas llegamos a creernos que lo primero no existe y lo segundo lo ocupa todo, nos ocupa todas.
Hay un porcentaje muy alto de mujeres con problemas de autoestima, con todas las consecuencias y trastornos que ello conlleva.
Personalmente, no sé si conocer la cifra exacta es muy importante o no. Lo que sí es importante es saber cuántas de nosotras somos capaces de mirarnos cara a cara en el espejo y decirnos que nos queremos.
Os aseguro que en muchas ocasiones, para muchas mujeres, es muy difícil poder hacerlo.
¿Y vosotras? ¿Os queréis?
Maribel,B aprende en casa

Maribel,
ResponderEliminarsencillamente precioso y real
mis felicitaciones por haber reflejado también nuestra forma de vernos muchas, demasiadas veces
Demasidas veces nos han hecho creer que la modestis (virtud que admiro) implica no reconocer nuestras cosas buenas. Creo que es un error.
EliminarSaludos
Que razón tienes Maribel no entendemos la modestia y la humildad esa también es la base de que no nos queramos lo suficiente, creo que ambas virtudes no están bien comprendidas ni enseñadas lo he pensado muchas veces.
EliminarUn beso
Me encantó!!!
ResponderEliminarGracias Nely.
EliminarQue razón tienes en tus líneas, en mi opinión tenemos que desaprender que el valor nos lo dan los demás pues es algo peligroso depender exclusivamente de ello para hacernos sentir bien, ya que una no siempre está rodeado de personas con buenas intenciones que por el hecho de que uno brille le hagan pensar lo contrario. Una debe empezar a quererse y gustarse ella misma. A tu pregunta si me quiero, he de decir que he comenzado a quererme al conocerme a mi misma, me ha llevado tiempo y es un camino que no tiene fin,aceptas que no eres perfecta y te aprendes a reírte de ti misma para huir de la rigidez implacable del perfeccionismo,un sueño sería .....poder ayudar a esas mujeres que no se quieren a dar el paso y que se liberen de las opiniones que no son siempre beneficiosas para crecer. Hace un tiempo realicé una beauty party entre amigas y realizamos juntas la terapia del elogio en la que cada una decía las cosas que admiraba o le gustaban de cada una fue una experiencia además de enriquecedora muy emotiva.Una diseñadora asturiana, Paula Muñiz para esta primavera verano ha diseñado una camiseta con un eslogan " Me gusto" , I like me , meparece una idea estupenda.
ResponderEliminarUn beso, sonrisas y rosas.
Me alegro que hayas sabido recorrer el camino para encontrarte, no siempre es fácil.
EliminarEsa ayuda de la que hablas hacia otras mujeres es muy necesaria porque no todas sabemos cómo hacerlo y a veces necesitamos que alguien nos tienda su mano y tire de nosotras.
Muy buena la terapia del elogio. Cuántas veces son los demás los que tienen que decirnos nuestras virtudes porque nosotras no somos capaces de verlas.
Besos
Oh Maribel, que hermoso, cierto y a veces triste lo que nos has compartido. En algunos momentos de mi vida he sentido que no me he querido lo suficiente y lucho cada día para no olvidar quererme.
ResponderEliminarTe extrañaré, éxito.
Yo no siempre me he querido todo lo que hubiera debido.
EliminarSeguiré por aquí Pamela, me cuesta irme. ¿Qué tendrá De Mujer a Mujer que engancha tanto?
Precioso texto el primero, precioso texto el segundo...
ResponderEliminarNo pierdas este estilo que dominas tan rebien! Sigue ofreciéndonoslo siempre, porque nos enriquecemos en tu lectura!
Ya sabes que soy muy de pregonar tus mismas palabras de hoy, sobre lo fundamental que es querernos a nosotras mismas para poder dar lo máximo de nuestro todo... Hasta que una mujer no descubre que ha de quererse ante todo a sí misma, no descubre el inmenso potencial que tiene en sus manos.
El crecimiento personal de toda mujer radica en sí misma, sin embargo, ¿por qué siempre trata de encontrarlo en quién la rodea? Creo que son todavía lacras sociales que arrastramos y debemos romper...
Besitos mil!
Es que ese querernos a nosotras mismas se traduce luego en una seguridad y una fuerza que nos hace brillar.
EliminarVoy a hacerte un adelanto de aquello que comenté antes en tu blog sobre una entrada que tengo preparada.
¿No será que nos hemos acostumbrado tanto a las alabanzas que las necesitamos ya hasta el punto de creer que son las palabras de los demás las que determinan nuestro valor?
Creo que no me quiero nada, porque me ha entrado una llorera con lo que has escrito...tienes toda la razón, no nos cuesta reconocer lo malo, pero ay lo bueno...Es curioso, estas cosas los hombres ni se las plantean...
ResponderEliminarGran post.
Un beso.
Raquel, si tú estás llena de sensibilidad, generosidad y amor por los demás.
EliminarTe sobran motivos para quererte.
Muchos besos
A mi me da vergüenza pedir ayuda, me corta que digan algo bueno de mi, y un montón de cosas más, que más puedo decir, que tengo que mejorar, bss guapa
ResponderEliminarLo importante es que tú misma sepas cuánto vales, creo que es un camino que tenemos que recorrer casi todas.
EliminarBesos
Maribel, preciosas palabras!!! Sabes yo soy de esas mujeres que se quieren a sí mismas, tengo esa enorme suerte!!!Mi abuela materna, donde quiera que esté, siempre decía "esta niña no tiene abuela" porque yo misma me echaba los piropos,ja ja ja ja.
ResponderEliminarAhora fuera de bromas, una vez alguien me dijo que lo más importante para saber querer a los demás era comenzar haciéndolo por uno mismo. Y siempre siempre siempre me aplico el cuento!!!
Besitos
Te felicito Elva.
EliminarAdemás es una buena lección para transmitir a nuestros hijos.
Nunca dejes de aplicarte el cuento.
Besos
Pues yo tengo un contrasentido con esto. Yo me quiero mucho, pero me avergúenza reconocerlo, por una parte me parece como falta de humildad, por otra me da miedo caer en el egocentrismo, en el orgullo, en la chulería...cualidades que tanto odio y en las que puedes caer sin darte ni cuenta. Así que me quiero, pero cuando me paso queríendome me digo "oye chata! tampoco te pases!" jajaja.
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